Claves para un rescate (II)

 

Por Cristina Falkenberg – Fotografías Evaldés

Todas las fotografías son de animales adoptados a través de Protectora de Marina Alta

Esta serie de tres posts quiero dedicarla a Mamen, Sole y su hija, Cynthia, Mari Carmen, Ernesto, Marie, Gloria, Stella, Nico, Maite. Stefan y sus compañeros y a tantas personas que no han escatimado esfuerzos estos días. ¡Gracias a todos vosotros, millones de gracias!

La semana pasada hablamos de las personas que intervenían de manera directa en un primer momento cuando hay un rescate de animales. Estas intervienen —o deberían intervenir— siempre. Hay tres roles más, sumamente importantes:

1. La persona que lleva las redes sociales. Quienes están rescatando y en contacto directo con los animales deben centrarse en lo que están haciendo. No es el momento de estar atendiendo el Facebook, el Twitter o respondiendo a llamadas. Sin embargo las redes sociales son la herramienta fundamental a la hora de recabar ayudas, y tiene que haber una persona encargada de ellas.

Quien lleve las redes sociales entrará en contacto con personas deseosas de acoger, incluso de adoptar. Es importante quedarse con estos contactos porque toda ayuda es necesaria.

También surgirán personas dispuestas a donar y a realizar transportes.

2. En el caso de que intervengan los medios de comunicación, es altamente recomendable que alguien —a ser posible con un poco de experiencia—, se encargue de las relaciones con los medios. Ni todas las fotografías se pueden publicar ni cada detalle es noticia. Una selección correcta es fundamental si queremos que nuestra comunicación tenga éxito y logremos que nuestro mensaje llegue a la sociedad como nosotros queríamos que llegase.

3. En tercer lugar es muy conveniente que haya una persona encargada de llevar las cuentas de la operación. Un rescate entraña gastos, sin duda alguna: las facturas del veterinario, de los transportistas y de las residencias donde debamos tener a los animales —casi siempre en cuarentena—, hay que atenderlas.

Hay que tener un control de las donaciones que entran y ser muy conscientes de que la recuperación de los animales suele llevar un tiempo. Necesitaremos fondos tanto para el momento inicial como las semanas e incluso meses posteriores.

En cuanto a las personas que se ofrecen para recoger dinero, nuestra experiencia es variable. Las personas dispuestas a aprovecharse de los buenos sentimientos de los demás, existen. Antes de enviar dinero, es importante mirar bien a dónde está yendo.

Son muchas las personas que se quieren tener noticias de los rescates y es un interés que se agradece enormemente. Sin embargo hay que saber comprender que la persona que está tratando de capturar un animal a veces asustado y confundido, no puede estar atendiendo llamadas. Además debe guardar la batería de su teléfono para poder comunicarse con los demás implicados en el rescate.

Un rescate es una situación física y emocionalmente estresante, tanto para las personas como para los animales. Los horarios no existen y hay situaciones complicadas. La comprensión, la tolerancia, el buen ánimo nos ayudarán a sobrellevarlo.

Y sobre todo, no es el momento de pararse a hablar o discutir, sino que es el momento de actuar. Esto es básico.

 

 

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