Adoptar un cachorro

 

Por Cristina Falkenberg – Fotografía Evaldés

Todas las fotografías son de animales adoptados a través de Protectora de Marina Alta

Siempre que se adquiere un animal se corre un riesgo, sea el animal joven o mayor, se adopte o se compre. En el caso de comprar el animal el riesgo es mayor, claro, pues al coste de todos los tratamientos veterinarios hay que añadir el precio de compra.

Cuando se adquiere el animal, los tratamientos veterinarios son más costosos, claro. Una protectora de calidad tendrá un buen veterinario, y entregará el animal revisado a fondo, testado, con todas sus vacunas y esterilizado. Además estará desparasitado (tanto interna como externamente) y se entregará recién salido de la peluquería, o sea, bañado, peinado y perfumado.

Cuando se adopta un animal se expide el pasaporte y se registra el microchip a nombre del adoptante.

Hasta aquí es lo mismo para todos los peludines, pero en el caso de los cachorros hay una serie de consideraciones adicionales a tener en cuenta.

Pequeño para que se adapte

Un cachorro es como un niño: es un libro en blanco donde todo depende de lo que escribamos en él. Esto es tanto una oportunidad como una carga. Un cachorro viene sin educar, y será responsabilidad nuestra educarle: si no, por joven que sea, no se “adaptará”, pero no por su culpa, sino por la nuestra.

Debemos enseñarle a hacer sus necesidades en sus horas de paseo, o en la bandeja que pongamos a su disposición en casa con periódicos o empapadores desechables.

En el caso de los gatos aprenden enseguida, sea a usar la bandeja o el WC de casa, aunque este último sistema requiere un poco más de entrenamiento. También es posible enseñar a los cachorros a usar una bandeja de arena.

Hay que tener en cuenta que los cachorros tienden a morder las cosas, tanto porque les están saliendo los dientes como porque es su manera de jugar, experimentar y conocer el mundo. Debemos tener paciencia y quitar de su vista las cosas que no queremos que nos muerda.

Tres cuestiones esenciales

Otros aspecto en el cual debemos educar a nuestra mascota es el de su higiene. El baño e incluso el secador, deben ser algo normal para él, aunque es cierto que no a todos los animales les gusta por igual. El peine, el cepillo o en su caso el guante de goma para los de pelo corto deben ser una experiencia positiva. Hay que evitar los tirones.

En el caso de los animales de ojos saltones y morro corto es imprescindible limpiárselos a diario. También nuestro cachorro debe admitir que le revisemos las orejas, lugar predilecto de ácaros en gatos y garrapatas en perros, por limpio que tengamos nuestro animal.

En el caso de los cachorros deberemos cumplir con el calendario de vacunaciones y la fecha de esterilización que indique el veterinario. Estos tratamientos estarán incluidos en el precio de la adopción de cualquier protectora buena.

Y finalmente la educación afectiva de nuestro cachorro es fundamental, pero requiere tiempo. Si el animal se sabe querido será alegre y confiado. Debemos no obstante darle unas pautas sencillas y claras, sabiendo recompensarle o corregirle, según toque.

En Protectora de Marina Alta nos gusta hablar con los adoptantes cuando están pensando en coger un cachorro. Si no se ha tenido un perrito antes es más fácil empezar por un animal adulto que ya esté educado, para eventualmente coger un cachorro más adelante.

De todos estos temas hablaremos en más profundidad en posts futuros.

Todas las fotografías son de animales adoptados a través de Protectora de Marina Alta

1 comentario sobre: “Adoptar un cachorro”

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.


*