“Doggie Day” (I)

Por Cristina Falkenberg

Fotografía Evaldés

Todas las fotografías son de animalitos adoptados a través de la protectora

En Protectora de Marina Alta (APAMA) no tenemos empleados, todos somos voluntarios que ofrecemos nuestro tiempo, nuestro trabajo y nuestras casas a los animales que se van rescatando. El modo en que está planteada la Protectora tiene su razón de ser: procuramos que hasta el último céntimo vaya a lo que de verdad es importante para los animales, ahorrando todo lo que podamos en otras cosas que podemos conseguir de otro modo.

Muchos animalitos vienen de Andalucía y salen hacia la zona de Levante. En este post os contamos el proceso, resumidamente.

Quienes hacen el “trabajo de campo” localizando animales que necesitan ayuda nos dan el aviso. A todos los que vemos que de un modo u otro les podemos ayudar, les echamos una mano. Los que vemos que podemos gestionar nosotros directamente, entran en APAMA.

Lo de las Protectoras tiene su “especialización”: hay quien sólo hace gatos, o sólo cierta raza de perros, otros hacen fundamentalmente galgos… APAMA está en un entorno urbano, por eso nosotros hacemos aquellos animales a los cuales sabemos que podemos encontrarles una salida, básicamente perritos no demasiado grandes.

De nada vale tener a un animal durante meses, que se crea que la acogida es su hogar definitivo, para luego tener que volver a moverlo de casa. Es traumático para el animal y lo es también para su casa de acogida que se quiera o no, acaba cogiéndole un enorme afecto a un animal del cual se ha de desprender.

 

Empieza la carrera…

Bien, pues localizados los animales se acuerda un día en el cual poder ir a recogerlos y se asigna la tarea a una persona. En este caso me ha tocado a mí. Reorganizo mi agenda de trabajo (yo en mi “vida normal” soy abogado) me dejo un día libre, un día que ha de ser laborable porque necesitamos que todo esté abierto y funcionando.

El “doggie day” empieza el día anterior. Tengo que dejar bañados a los persas que salen para Alicante, un macho y una hembra preciosísimos que hemos tenido en recuperación desde antes de Navidades y que están listos para ser adoptados; de hecho ya tienen unas familias interesadas en ellos.

Se tarda aproximadamente una hora y media en peinar y secar bien a un gato persa. Además, cuando quedan guapos de verdad es cuando al día siguiente se les vuelve a pasar el peine y la carda.

Al día siguiente me levanto sobre las cinco de la mañana. Preparo el coche, dejo atendidos a los pitufos que tengo en acogida además de los míos y sobre las seis de la mañana salgo de Marbella hacia el Puerto de Santa María. Llego al punto acordado a las ocho y media y recojo dos perritos.

Uno de ellos es un cruce de perro de aguas muy bonito, joven, con el cuerpo blanco y la cabeza negra. Me lo entrega PATAS, la Protectora que tiene asignado el servicio de recogida en el Puerto. Están hasta arriba de animales. Al perrito lo han llamado TURBO. Nosotros le hemos cambiado un poco el nombre: le llamaremos HUGO.

HUGO con nosotros es “un perro con futuro”. Desafortunadamente su compañera SALERA tiene leishmania y microfilariosis, y tiene que quedarse en tratamiento. No nos la podemos llevar.

También viene NARA, una yorkie de tres años y medio que nos entrega una familia que no la puede atender. Damos las gracias a esas personas que antes de tomar la solución fácil de entregar su mascota en la perrera, procuran buscarles una Protectora que a su vez se ocupe de que vayan a una buena familia.

A NARA le cambiaremos un poco el nombre también: se va a llamar TANA. Es una perrita muy mona y a buen seguro la adoptarán pronto.

Del Puerto de Santa María me voy corriendo a Utrera, a recoger a GIANNI, un Spitz alemán de pura raza, de un año de edad e impresionantemente guapo, que también nos han cedido.

Como podéis atisbar, antes de que nosotros recojamos a estos animales hay un montón de voluntarios que llevan semanas trabajando en buscar animales que se sabe deambulan, recogerlos, tenerlos en acogida, hacerles pruebas básicas…

Volviendo al “doggie day”, en Utrera nos espera Nuria, la veterinario. Esta vez sólo da tiempo de hacer tests con ella. Todos los animales se testan de filaria, erlichia, anaplasma, leishmania, parvovirus, coronavirus y enfermedad de Lyme. Además se examinan para ver si hay alguna anomalía. Se empieza la desparasitación interna y si es necesaria una desparasitación externa de choque (para eliminar pulgas o garrapatas) se hace también.

De ahí vuelvo a Marbella y a HUGO le daré un buen baño. En PATAS están desbordados de animales y aunque hacen todo lo que pueden, ni se me ocurre pedirles que haya quien tenga que estar la noche anterior bañando al perrito. Bastante tienen con atender las urgencias que les entran a diario.

A COCO y a ROMEO, que así se llaman los persas, los volveré a peinar. Fundamental este segundo peinado: es como quedan verdaderamente “estilosos”.

Listos para su viaje

Hecho esto HUGO, TANA, GIANNI, COCO, ROMEO y una servidora nos ponemos de nuevo en camino: de Marbella salimos todos hacia Benajarafe, en la costa malagueña próxima a Granada.

Los animales han de pasar la noche en Benajarafe, pues al día siguiente a las 8 de la mañana los vienen a buscar y yo el miércoles por la mañana estoy de nuevo trabajando.

El transportista tiene que hacer varias paradas por el camino, de modo que los animales no llegarán a Alicante hasta última hora de la tarde. A cada animalito le espera su casa de acogida, a donde van directamente. Han sido dos días de mucho movimiento para ellos, pero aún no hemos terminado.

Por mi parte, tras despedirme de los pequeños vuelvo de Benajarafe a Marbella, donde aún me espera el veterinario: tengo cita a las siete y media de la tarde. Hecho esto y de vuelta a casa, aún me queda por bañar a una gatita que está superando una tiña a base de reforzarle las defensas con Impromune y baños con champú funcigida (Fungarest). Es más trabajo, pero mucho más sano para el animal. Las pastillas contra los hongos son rápidas y fáciles de dar con un poco de malta, pero en absoluto son lo mejor para el hígado del animal

Bien, pues a un día así, lo llamo “doggie day”. Por supuesto el trabajo del martes hay que pasarlo al fin de semana y hay que estar dispuestos a hacer más de 600 km en un día.

Pero aún no hemos terminado: en el siguiente capítulo os contaremos más.

 

 

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