Elegir transportín (I)

 

Por Cristina Falkenberg – Fotografía Evaldés

Todas las fotografías son de animales adoptados a través de Protectora de Marina Alta

La variedad de contenedores para transportar mascotas es enorme. Dependiendo del uso que le vayamos a dar, unos serán más útiles que otros. En Protectora de Marina Alta preferimos los transportines a las jaulas metálicas o los bolsos. Si sólo vamos a tener un contenedor para llevar a nuestra mascota, debe ser aquél.

Si vamos a viajar en un medio de transporte público como puedan ser el tren o el avión, las jaulas metálicas no son aceptables. Tampoco valen las cajas hechas enteramente de rejilla.

La mayoría de las jaulas metálicas son plegables o desmontables. Tienen una indudable utilidad cuando se trata de tener a un animal confinado en un espacio sin que se sienta enclaustrado, pero no son lo mejor a la hora de viajar.

Las bolsas y transportines de tela plegables sólo son adecuados para animales de menor tamaño, y sólo si los transportamos nosotros. Además hay que asegurarse de que sean totalmente lavables.

La importancia de la limpieza

Hay que ser estrictos con la limpieza. Nosotros respondemos de que nuestra mascota esté inmaculadamente limpia, ¿pero lo están también los demás animales con los que comparte área de carga? ¿Sabemos si entre viaje y viaje se ha desinfectado esa zona?

La respuesta a ambas preguntas es “no”.

Las normas internacionales sobre viaje de mascotas entre países de la Unión Europea obligan a identificar y vacunar contra la rabia. Algunos países exigen además que se desparasite contra la tenia. El examen clínico del veterinario dirá si el animal puede viajar o no, poco más.

De modo que vacunar del parvovirus (panleucopenia) no será obligatorio, pero desde luego es altamente recomendable, sobre todo si quien va a viajar es un cachorro. Y siempre, siempre, siempre hay que poner una pipeta de espectro amplio.

Después de un viaje en un medio de transporte público desinfectaremos nuestro transportín.

Elegir el material adecuado

Los transportines de plástico rígido o fibra de vidrio se limpian bien. La clorhexidina o la simple lejía bastarán. Aunque el amoniaco desinfecta, no es recomendable, pues el olor lo confundirán con un punto donde hacer pipí ellos también, ¡que no es la idea!

Para perros agresivos o que se pongan muy nerviosos en los viajes, hay que asegurarse de que el material sea lo suficientemente resistente. ¡Tu mascota va a tener un montón de horas por su cuenta para morder a placer!

En ningún caso recomendamos que la rejilla delantera sea de plástico Debe ser metálica y tener dos cierres a cada lado, que entren al menos 1.6 cm en el material. Algunos países exigen además que las cajas o transportines vayan precintados.

En ocasiones puede pensarse en construir el transportín de madera, con laterales y vértices reforzados por listones. Sin embargo el grosor de material que se exige hace que esta opción sólo sea adecuada para perros muy grandes o agresivos, pues sólo la caja de transporte pesará bastante.

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.


*