Elegir transportín (II)

 

Por Cristina Falkenberg – Fotografías Evaldés

Todas las fotografías son de animales adoptados a través de Protectora de Marina Alta

Decíamos en el post anterior que si debíamos elegir un solo contenedor para nuestro animal debía ser un transportín, de plástico o fibra de vidrio con una rejilla metálica que cierre bien.

Liso, sólido, ventilado

Los interiores de nuestro transportín no deben tener ningún elemento protuberante por donde el animal pueda empezar a morder. Además en caso de golpe, podría hacerse daño. No todos los transportines están igualmente bien diseñados: conviene mirarlos bien antes de comprar.

El suelo y el techo del transportín deben ser sólidos y se admiten agujeros de ventilación en el techo. No se admiten agujeros en la base, que además debe ser impermeable siempre.

La mayoría de los transportines se componen de dos piezas, desmontables. En caso de urgencia o un viaje corto, la base podrá servir de bandeja para nuestro gato (o perro si está adiestrado a usarla), limpiando siempre bien después.

En los laterales tendremos los bastantes agujeros como para que haya ventilación suficiente. Recuerda que los animales de morro corto como los boxer, shih tzu, carlinos, etc. así como los gatos persas y los exóticos, necesitan una ventilación especialmente buena.

El tamaño adecuado

caneEl animal debe poder estar de pie, sentarse y tumbarse con comodidad en su caja.

Toma las medidas que ves en la imagen y elige un transportín que tenga:

Largo = A + B

Ancho = 2 veces C

Alto: al menos D, pero mide a tu perro sentado. A veces los de pata muy corta necesitan un poco más de altura que la medida D.

Al igual que nosotros, ellos también pueden padecer el “síndrome de la clase turista”.

Confortable y manejable

¿Viajaríamos cómodos sobre una superficie dura y sin tener nada que hacer durante horas? Pues tu mascota tampoco. Ponle un colchoncillo antialérgico y que luego puedas lavar en agua bien caliente. Si tiene una base antideslizante, mejor. Acompáñalo de algún juguete, más importante en el caso de los perros que de los gatos, que si viajan bien suelen dormir durante gran parte del viaje.

En el caso de los perros, es necesario poner un bebedero que se pueda rellenar desde el exterior, sin necesidad de abrir la puerta. Es deseable que los gatos también lo tengan, pero lo cierto es que muchos se niegan a comer o beber hasta que llegan a su destino.

El transportín debe ser manejable: debe tener asas a los lados si es muy pesado. Si no, con un asa en la tapa llegará. Si tiene ruedas es fundamental que tengan un freno que no sea fácil que se suelte, incluso por accidente. En Protectora de Marina Alta recomendamos quitar las ruedas y volver a ponerlas sólo cuando el animal esté ya en nuestras manos.

 

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