Identificar a nuestra mascota (II)

 

Por Cristina Falkenberg – Fotografías Evaldés

Todas las fotografías son de animales adoptados a través de Protectora de Marina Alta

La semana pasada vimos qué era un microchip. Esta semana veremos su utilidad pero también sus limitaciones.

Para que un microchip sea útil, los datos a los que va asociado han de estar actualizados siempre.

A Protectora de Marina Alta a veces nos llegan animales que tienen microchip pero los datos asociados no son correctos. De poco sirve entonces la identificación porque aunque mandemos Burofaxes e intentemos por todos los medios contactar con quien aparece como dueño, lo cierto es que no obtendremos respuesta.

Si cambiamos de teléfono, tenemos uno nuevo o cambiamos de domicilio o correo electrónico, es necesario que actualicemos los datos que figuran en el registro de animales.

Si nos mudamos a otra localidad, además habremos de dar a nuestro animal de alta en el nuevo Ayuntamiento y de baja en el anterior. Y si la mudanza entraña cambio de Comunidad Autónoma, inscribiremos al animal en el Registro de la Comunidad donde vayamos a vivir.

La Pequeña Tula, aún con la mirada inocente de un cachorro

Otras tres ocasiones en que hemos de ponernos en contacto con el Registro, sea directamente o a través del veterinario son:

1. Cuando el animal vaya a cambiar de dueño: se dará de baja al dueño anterior y de alta al nuevo dueño. Si el animal se entrega directamente de una persona a otra, lo normal es que ambos acudan al veterinario, o que de alguna manera éste tenga conocimiento de que el cambio de dueño es legal y se está haciendo con todas las garantías.

Más frecuente es que el animal “chipado” se entregue a una Protectora, que pedirá al cedente que se identifique y firme la cesión, verificando que tal cedente en efecto es el dueño del animal.

2. Otro caso en que habremos de comunicarnos con el Registro es el de extravío de nuestro animal. Si en unos pocos días nuestro animal no ha aparecido es aconsejable comunicárselo directamente al Registro o a nuestro veterinario. Esta es una buena ocasión para chequear que todos nuestros datos estén bien.

Además, en numerosas localidades la Policía cuenta con lectores de microchip y es una buena idea comunicarles la pérdida de nuestro animal, aportándoles fotos, el número de microchip y nuestro teléfono.

3. Finalmente nos comunicaremos para dar de baja a nuestro animal porque haya muerto. Aunque la ley nada dice al respecto, al igual que con las personas, debería poder declararse su fallecimiento cuando después de mucho tiempo no se tenga noticias de ellos, aunque no nos conste fehacientemente su defunción.

Telma, una preciosa historia de recuperación y adopción

Las mayores utilidades del microchip son: que se trata de un número de identificación único, que el animal difícilmente perderá (aunque es posible extirparlo, pese a estar prohibido) y que se asocia a una serie de datos que permiten encontrarnos.

Limitaciones

Sin embargo las ventajas no son ilimitadas. De entrada no todos los lectores leen todos los microchips: deben ser compatibles. Si no lo son, el microchip no se leerá, con las mismas consecuencias prácticas que si el animal no estuviese identificado.

Como comentábamos la semana pasada, un microchip es un radiotransmisor. En la Unión Europea cumplirán los estándares de radiotransmisión ISO 11784 e ISO 11785.

En otros países los estándares son otros, con el problema de que cuando un animalito llega de viaje, no haya un lector compatible con su microchip. Habrá de esperar en la frontera a que alguien mande uno compatible.

Al colocar el microchip al animal, nos darán un pasaporte, que hace las veces de tal y de cartilla sanitaria. Si no se puede leer el microchip no podremos saber que él es el animalito del pasaporte.

Si bien el microchip es hasta la fecha el método más avanzado de identificación animal obligatoria, hay que ser conscientes de sus limitaciones.

Una identificación adicional en el collar, donde figure algo tan simple como un teléfono (con el prefijo del país si vamos a viajar), puede ser una manera igualmente  eficaz para que cualquiera que encuentre a nuestro peludillo nos pueda contactar sin mayor dificultad. Desde Protectora de Marina Alta os animamos a usar este sencillo sistema adicional de identificación, en nuestra experiencia útil, aunque no sustituirá nunca al microchip.

Otras formas de identificación son los tatuajes en la piel, complementarios al microchip y que puede quedar bajo el pelo.

Esta guapísima cachorrita la llamamos Tula. Salió adoptada enseguida, con su microchip puesto en el acto a nombre de su nuevo propietario.

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