Viajar en coche (I)

 

Por Cristina Falkenberg – Fotografía Evaldés

Todas las fotografías son de animales adoptados a través de Protectora de Marina Alta

Viajar en coche con nuestros animales requiere un cierto equipo, que será más o menos, dependiendo del viaje que vayamos a hacer.

Vaya por delante que no todos los animales viajan igual del bien. Algunos pasan muchos nervios, sufren mareos y llegan incluso a vomitar. En el caso de los gatos expresarán el estrés jadeando.

Para ellos el coche será una mala experiencia, pero a veces es inevitable.

Lo que tenemos que procurar es que nuestra mascota poco a poco se vaya habituando y vea que viajar en coche no es algo malo. Si vamos haciendo pequeños viajes y nuestro animal ve que no son algo negativo o peligroso, poco a poco irá mejorando. Algo tan sencillo como hablar a nuestra mascota con un tono de voz suave y calmado le transmitirá tranquilidad.

Viajes largos y tranquilizantes

En el caso de los viajes largos a veces no queda más remedio que dar un tranquilizante al animal, a ser posible en dosis mínima y con la anticipación necesaria para que cuando inicie el viaje el tranquilizante ya esté haciendo su efecto.

Lo que la práctica prueba es que algunos animales que lo pasaban realmente mal en los viajes, van mejorando con el suministro de un tranquilizante que les relaje. Su experiencia de viaje habrá sido positiva y es muy posible que pronto se pueda dejar de suministrárselos.

Los veterinarios suelen recomendar diversos medicamentos, tanto contra el vómito y los mareos como contra los nervios. Recuerda que sólo tu veterinario está facultado para prescribir los medicamentos que pueda y en su caso, deba tomar tu mascota.

Paradas y paseos

Del mismo modo que se recomienda que el conductor pare cada dos horas, los animales deben parar para pasear, beber agua y de vez en cuando comer.

Las comidas deben ser ligeras siempre, respetando la frecuencia con la cual se alimente nuestro animal. Sin embargo en el caso de los gatos muchos se negarán a comer, beber o hacer sus necesidades hasta que no entiendan que han llegado a su destino.

Esto puede ser un problema si nos empeñamos en hacer viajes excesivamente largos.

Respecto de los perros, no suelen plantear este problema y al contrario es necesario pasearlos para puedan hacer sus necesidades, y nos evitemos “accidentes” a bordo.

En el momento de bajar del coche muchos perros se ponen nerviosos: ya sea por el nuevo entorno, porque creen haber llegado o lo que fuere: el caso es que para este momento se recomienda tener a mano una correa de seguridad, extra-corta, con una empuñadura que nos permita meter el brazo.

Así podremos tener las manos libres para acabar de cerrar el coche, mientras el animal permanece cera de nosotros y bajo nuestro control: no se podrá escapar.

El momento de la bajada es especialmente delicado y los accidentes pueden ocurrir.

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