Mis mascotas

30mar 14

Beppo

Beppo

Cuentan que le puso ese nombre en honor a Lord Byron, aunque también cuenta Vicente Cutolo que así se llamaba el dueño de una cantina de la calle Victoria que frecuentaba Borges. Al indescifrable le seducían los gatos: «Nadie cree que los gatos son buenos compañeros, pero lo son. Estoy solo, acostado, y de pronto siento un poderoso brinco: es Beppo, que se echa a dormir a mi lado, y yo percibo su presencia como la de un dios que me protegiera». Cuentan que Beppo era un gran gato blanco que hacía perenne y fiel compañía a Borges, y que le gustaba jugar con los cordones de sus zapatos, o pasar las horas muertas sobre sus piernas. Cuentan que Beppo jugaba con su propia imagen reflejada en los espejos y, entonces, Borges le dedicó estos versos:

El gato blanco y célibe se mira

en la lúcida luna del espejo

y no puede saber que esa blancura

y esos ojos de oro que no ha visto

nunca en la casa son su propia imagen.

¿Quién le dirá que el otro que lo observa

es apenas un sueño del espejo?

Me digo que esos gatos armoniosos

el de cristal y el de caliente sangre,

son simulacros que concede el tiempo

un arquetipo eterno. Así lo afirma,

sombra también, Plotino en las Ennéadas.

¿De qué Adán anterior al paraíso,

de qué divinidad indescifrable

somos los hombres un espejo roto?

(Jorge Luis Borges, La Cifra, 1981)

2 comentarios

  1. Cualquiera puede amar a los animales. Amar a los gatos es un privilegio de la inteligencia.

    Responder
  2. Como todos los meses me ha encantado esta historia, gracias Acacia por contarnos todas estas historias tan curiosas y bonitas de nuestros animales Ahora a esperar el de abril.

    Responder

Deja un comentario

*

Etiquetas