Mis mascotas

30ene 14

Heroína

Pinky

Hoy quiero compartir con vosotros la historia real de una bellísima y valerosa perrita, contada en primera persona por su dueño, mi gran amigo Tomás Martín.

«Corrían los setenta y, como siempre, estaba veraneando en Ávila, la tierra de mi familia paterna. Hacía calor ese agosto y decidimos irnos de excursión por la sierra abulense toda la familia. Cuando digo toda la familia, por supuesto incluyo a la que entonces era mi hermana pequeña: Pinky se llamaba; una preciosa dálmata.

Después de una larguísima caminata, por fin encontramos una fuente y, sin pensarlo, nos acercamos a beber. La primera en aproximarse al caño fue mi madre, pero cuando aún no se había acabado de agachar, Pinky se abalanzó sobre ella, al tiempo que soltaba un gemido que nos desconcertó. Camuflada entre unas piedras, una víbora estaba a punto de morder a mi madre, pero Pinky nos alertó con su protectora actitud y emitiendo un extraño sonido, mezcla de llanto y ladrido.

El hocico de Pinky, en el que se distinguían perfectamente los dos dientes de la víbora, comenzó a hincharse de una forma descomunal, también el cuello y toda la cabeza… La perra había salvado la vida de mi madre, pero ahora ella estaba a punto de morir. Durante el regreso, la fuimos pinchando continuamente con unas agujas de coser, para ver si así podíamos extraerle el veneno. Cuarenta y ocho horas pasó entre la vida y la muerte, pero Pinky salió adelante y murió muchos años después, dejándonos un vacío inconsolable».

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