Mis mascotas

30abr 13

Perros y gatos

30-abr-2013

Esto es como cuando te preguntan que a quién quieres más, si a tu padre o a tu madre, o que dónde te gustaría ir, si al mar o a la montaña. Pues, depende. Todo y todos tenemos nuestros pros y nuestras contras.

Los perros son infinitamente más cariñosos y abnegados, pero exigen mucho más de nosotros. No solo necesitan nuestro amor, también nuestra atención y nuestro tiempo. Establecemos con ellos una fuerte relación emocional y subordinada, con todo lo que eso implica. Los gatos, sin embargo, son mucho más distantes e independientes, por lo que exigen menos de nosotros: comida, higiene y, cuando a ellos les apetece –y solo entonces– algún que otro mimo. Es una relación afectuosa, sí, pero más comercial.

Para entendernos: el gato va a su bola, mientras que el perro va a la nuestra. El gato no espera impaciente nuestro regreso desde que cerramos la puerta de casa, ni entra en éxtasis al vernos aparecer, simplemente, nos mira, y no con mucho embeleso. Es su naturaleza.

Estas idiosincrasias, así como nuestro propio carácter y nuestra forma de vida, debemos tenerlas en cuenta a la hora de decidir qué compañero queremos tener en casa. Un perro será como tu pareja, mientras que un gato es un amigo con el que compartes piso.

Para terminar, un dato que busqué el otro día y me parece de lo más ilustrativo: el perro se domesticó hace 31.700 años; el gato, hace 4.500 años.

8 comentarios

  1. Interesante artículo. Personalmente, siempre he tenido predilección por los perros. Es cierto que requieren mayores atenciones pero, en mi opinión, es una compañía más gratificante.

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  2. A mi tb siempre me han gustado más los perros.Yo soy muy cariñosa y un gato como que no me dice nada.Aún así me gustan tb,soy muy animalera jaja

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  3. Asi es !!! lastima que no nos pagan la mitad del alquler del piso,comparten de gorra

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  4. Ambos. Perros, gatos y hasta tortugas, que también tienen su gracia pero, antes que ninguno el mío; mi perro. Curioso ese “mi” que indica posesión porque si él es “mi perro” yo soy su ¿”persona”?
    Interesante post. Ilustrativo. Espero los sucesivos. ¡Gracias!

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  5. Creo que la elección depende del carácter de la persona… Muy interesante!

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  6. Tuve un gato durante 18 años. Era un gato inmenso y tenía las cosas muy claras. A mí me eligió como mediadora. Yo, ingenua de mí, pensaba que es que me prefería a mí, pero no, lo dejaba muy clarito. Cuando había enfados en casa él adoptaba una postura absolutamente neutral, no es una forma de hablar, no, él se colocaba a una distancia equidistante de cada uno de nosotros y eso sin necesitadad de utilizar metro ni nada. Por supuesto, también tenía muy claro quien mandaba en casa, que, sin duda, era él.

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  7. Me encantan los animales, en general, todos, me gusta verlos, observar su comportamiento y vivir con ellos, o más bien, que ellos me dejen vivir con ellos.
    Tuve una gata durante 18 años, encantadora, un cielo, guapa, lista, cariñosa, ajena que su carácter felino le hiciera sentirse como muchos otros gatos, esto es, reyes auténticos, propietarios absolutos con esbeltos caminares. Jessi fue amiga, cercana, mimosa y como muchos me dijeron, “con alma”. Sin entrar a detallar sus curiosos comportamientos o reacciones, que tuvo miles, también vivo ahora con Clariss, una gata-pantera, preciosa y gigante, a la que tuve el honor de salvarle la vida cuando la adopté ya siendo grande y no cachorro, perdiéndome la parte “mona” de los gatitos cachorros y sus lindezas de bebés. Ella es claramente mi reina, mi dueña, a la que debo cariños, cuando ella quiere, por supuesto, y cuyo carácter me encanta… A veces me da pena cuando hablamos de las bondades de los animales en un contexto de fidelidad y romanticismo que, no nos engañemos, a nosotros nos falta. Clariss me ofrece, sin que ella se dé cuenta, la compañía perfecta que busco, las risas más sinceras, las miradas más tiernas, pero es una gata y los gatos no ofrecen a sus súbditos, como norma general, ese “me hace caso”, etc, que, también como norma general, ofrecen los perros. La cuestión no es otra que el hecho de valorar si en ese “me hace caso”, no buscamos servilismo sin más, de manera inconsciente.

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    • Acacia Núñez

      Anita: francamente, yo creo que no busco tal cosa. Sin embargo, cuando oigo a algunas personas hablar con sus perros y todo son imperativos… Quizá tengas razón.

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