Mis mascotas

15dic 13

Tu suerte es mi suerte

Candela

Para el post de hoy, con la Navidad a un paso, había pensado escribir un pequeño cuento que fuese aleccionador y con final feliz. Estando en ello, una gran amiga, Elena Martínez, me sugirió que contase lo que le había pasado a su sobrina hace unos pocos días, pero pensé que nadie mejor que ella para relatar esta edificante historia real.

«Hace unos días mi sobrina, Anita Janer, paseaba por las calles de Málaga cuando escuchó un ruido; un leve quejido que en principio no supo de dónde surgía. Desconcertada, dio unos pasos titubeantes que la condujeron al contenedor de basuras más cercano. Con creciente inquietud abrió la tapa y atisbó en el interior, encontrando un pequeño bulto que se removía: era una perrita casi recién nacida, un pequeño, blanco, peludo y amoroso bulto, que acunó entre sus brazos.

Enferma de parvovirus, llena de parásitos, aterida y asustada, a Candela –así se llama hoy– le cambió el destino. Su suerte se transformó, por obra y gracia de la casualidad. Anita encontró la vida que un malnacido despreció, alguien que seguro tiene padres y hermanos, quizá hijos (¡qué podrá enseñarles!). Un buen vecino, un amigo, un ciudadano, tiró a la basura a Candela y se marchó a otros asuntos. Tengan mucho cuidado, extremen precauciones; puede que este canalla viva a su lado.

En sus patitas, en su frente tierna, estaba marcado el signo de la desventura, pero los planetas, que ese día volvieron a su sitio, y la tierra, que recuperó su órbita, quisieron que Anita la recibiera en sus brazos, bendiciendo no la suerte de Candela, sino la de ella, porque la suerte de Candela es la de Anita, y la de Anita es la de Candela.

Bienaventuradas ambas: ¡sed felices juntas por muchos años!»

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