Mis mascotas

19dic 14

“El mejor momento del año con Daisy”

 

Sin lugar a dudas, el mejor momento del año que he pasado con mi querida Daisy fue cuando regresé a casa del hospital con mi hija Celia. Ese momento en el que hicimos las presentaciones y tuvieron ese primer contacto fue mágico.

 

Durante mi embarazo Daisy no fue una sombra conmigo, tal y como suelen contar las mujeres embarazadas que tienen perros. Lo que yo noté con Daisy mientras estaba esperando a mi bebé fue que no quería salir a pasear conmigo sola y la notaba más protectora en la calle cuando nos cruzábamos con otros perros. Pero luego en casa incluso me ignoraba un poco, porque como sabía lo que llevaba dentro, quizás se encontraba insegura ante la llegada de un nuevo miembro a la familia.

 

Para colmo, mi niña nació prematura y tuvo que estar ingresada 13 días en el hospital, 13 días en los que yo no pisé mi casa porque estaba todo el día con mi hija, y 13 días que se pasó mi perra súper bien atendida en casa de mis suegros, pero Daisy nunca antes había estado sin sus papis más de 48 horas, por lo que también fue una situación complicada para ella y estuvo muy tristona esos días.

 

Sólo puede ir a ver a Daisy dos ratitos en esos 13 días, y sobre todo el primer día que la vi después de dar a luz y sin poder llevar a mi bebé conmigo, la abracé y me puse a llorar desconsoladamente. Y Daisy también lloraba y sabía porqué lloraba yo, porque no había podido presentarla todavía a su hermanita y no nos podíamos ir los cuatro a casa.

 

Nos habíamos informado de cómo se debían realizar las presentaciones, así que le llevaron a Daisy el gorrito que le pusieron a la niña nada más nacer, para que lo oliera y se familiarizara con su olor.

 

También decidimos que llevaran a casa a Daisy antes de que llegáramos nosotros con el nuevo miembro de la familia, ya que habíamos leído que dado que los perros tienden a ser territoriales, lo mejor era que “su territorio” todavía no oliera al bebé, y más teniendo en cuenta que habían pasado muchos días desde que Daisy no iba a casa y podía pensar que nosotros sí que habíamos estado en casa con Celia y no habíamos querido que ella estuviera.

 

Y al fin llegó el gran día en que Celia se puso fuerte y nos la pudimos llevar a casa, y Daisy estaba allí esperándonos y se puso muy contenta, no paraba de mover el rabo y de hacer sus ruiditos de cuando está presa de la emoción.

 

Lo primero que hicimos fue dejar que la perra oliera a Celia, que se acercara a ella, para demostrarla que no pasaba nada, que nadie iba a ocupar su lugar, que ahora simplemente éramos uno más, y todo fue genial.

 

Yo había soñado e imaginado ese momento cientos de veces, me emocionaba muchísimo viendo vídeos de perros y bebés mientras estaba embarazada, y tenía muchas ganas de ver a Daisy y Celia juntas.

 

Y desde ese mismo día, cuando Daisy venía de la calle, lo primero que hacía era entrar corriendo a buscar a la niña, la olía, y ya se quedaba tranquila, como diciendo, “ah, estás aquí y está todo bien”

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Y si por ejemplo Celia estaba dormida y empezaba a llorar, Daisy también lloraba y me buscaba, era su forma de decir, “corre, ve para allá, que a la niña le pasa algo”

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A día de hoy Celia tiene ya 5 meses y no hemos tenido ningún problema. Todos los días le acercamos a la niña, la ponemos encima de la perra (con vistas a cuando Celia empiece a gatear y lo haga por sí misma), Daisy la huele, la da besitos en los pies, lloriquea si ve que llora más de lo normal, preocupada por si le pasa algo, donde va Celia va ella, y le encanta estar presente cuando la bañamos, no se lo pierde ni un día.

 

Por su parte a Celia le parece de lo más normal que un galgo forme parte de su día a día, que esté siempre a su lado, que paseemos juntas…

 

Y precisamente de otra de las cosas de las que yo tenía miedo era de la hora del paseo, de verme yo sola con el carrito y Daisy, ya que tiende a tirar cuando ve otros perros porque quiere jugar con ellos. A mí todo el mundo me decía, “ya verás qué bien se portan los perros cuando vas con el carrito del bebé”. Pero yo no me lo creía, yo decía “seguro que mi Daisy no”, será la excepción que confirme la regla. Pero llegó el día en que me vi con fuerzas de salir yo sola a la calle con Daisy y Celia, y me fue tan bien que hasta llegué a atreverme a salir con la niña en la mochilita.

 

También pensé que seguro que Daisy iba a coger todos los muñequitos de Celia, pero nada, sabe perfectamente cuáles son los del bebé y todavía no ha cogido ni un solo muñeco de la mantita de la niña y se lo ha llevado a su cama!!! Nada de nada!!!

 

Así es que en definitiva, para mí el mejor momento del año con mi Daisy fue cuando pude tener a mis dos niñas juntas.

 

Y creo que la clave de que Daisy se esté portando fenomenal con Celia es que no hemos dejado de tratar a Daisy de la misma forma que lo hacíamos antes de tener un bebé. Opino que muchos perros manifiestan celos porque se les deja de tratar como al principio, e incluso se les hacen desprecios. En casa todo sigue igual que antes, es inevitable que cambien pequeñas cosas, pero poco a poco, para que no sean un cambio brusco. Por ejemplo, hay veces que es inevitable sacar a Daisy un poco más tarde, o menos tiempo que antes, pero Daisy sigue durmiendo en el mismo sitio que siempre, sigue teniendo sus caricias y juegos diarios, sigue siendo una mimada, sigue recibiendo premios, y en definitiva, no se la hace ningún desprecio porque haya un bebé en casa. Sólo hay que hacerla entender que Celia es otra amita suya y tiene que respetarla y cuidarla.

 

Os dejo unas fotitos para desearos una Feliz Navidad y demostraros lo bien que se llevan Daisy y Celia. Que seáis muy felices ;)

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Daisy de reno y Celia en el trineo

Y aprovecho para recordaros que por favor, no compréis perros estas Navidades. Adoptad perros de perreras, salvadles la vida, y pensad que son los que realmente necesitan un hogar calentito y con amor. Y sobre todo, recordad que los perros no son un juguete, crecen, se hacen viejitos, y tienes que estar dispuesto a estar con ellos el resto de sus vidas. Gracias.

 

3 comentarios

  1. Hola,
    Me ha encantado tu entrada. Una amiga mía también tenía una perra y cuando tuvo su hija no tuvo ningún problema. El día que llegó a casa desnudó a la niña y dejó que la perra la oliera y la diera besos todo lo que quisiera. Se lo recomendó el veterinario para que después no surgieran los celos. Pásalo muy bien con tu niña y tu perrita estas navidades.
    Muchos besos,
    Olalla

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    • Patricia López

      Muchas gracias Olalla!!! Te agradezco mucho tu historia. Gracias a estos comentarios la gente podrá ver que somos muchas las personas que tenemos perros y bebés compatibles. Querer es poder. Un abrazo, y Feliz Navidad :)

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Sobre Patricia López García

Nací el 03/05/1985 en Madrid y soy Licenciada en Periodismo. He trabajado como redactora en varios medios de comunicación impresa y digital. Me siento muy comprometida con el mundo de los animales, pienso que si no somos su voz, ellos no pueden defenderse y hay que ayudarles. Más sobre Patricia López García

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