Huesos y perros

Está dentro de la tradición. Los perros comen huesos. Los han comido toda la vida. Pero ahora que las mascotas forman parte de la familia, y su alimentación es a base de pienso, ¿es conveniente o incluso necesario dar huesos a nuestros perros?

La mayoría de los veterinarios están de acuerdo en que todos los huesos son peligrosos para las mascotas, independientemente de su tamaño. Pero también es cierto que últimamente cada vez más voces dentro del sector se alzan en defensa de la alimentación tradicional de los animales, la que han estado tomando durante miles de años antes de ser domesticados por los humanos, y de la que los huesos formaban una parte importante.

Perro con hueso

Peligros de los huesos en los perros

La mayoría de los riesgos inherentes al consumo de huesos derivan del proceso de cocido al que son sometidos, quedando reducidos estos riesgos en un 99% si damos huesos crudos. El proceso de cocción de los huesos los hace más frágiles y más astillables. Los riesgos más importantes de los huesos cocidos:

Rotura de piezas dentales: Aunque frágil, el material óseo es muy duro, y puede llegar a romper algún diente.

Encajamiento en mandíbula inferior: A veces, con los huesos grandes huecos, el animal introduce a través del orifio de la médula la mandíbula inferior, quedando ésta atascada. En este caso, suele ser necesaria la sedación del animal para su extracción, con el coste económico que esto supone además del estrés para el perro.

Obstrucción: Fragmentos de huesos o huesos pequeños quedan bloqueados en cualquier parte del tracto digestivo. Esto es muy peligroso para el animal y causa de cirugía de urgencia por el riesgo de perforación que existe.

Estreñimiento: Aún cuando los huesos o los fragmentos han sido capaces de atravesar todo el intestino, a veces se atascan al llegar a los tramos finales, debido al efecto astringente del calcio.

Huesos crudos sí

Los huesos crudos son mucho más seguros para las mascotas. Al no estar sometidos a ningún tratamiento térmico que debilita su estructura, los riesgos vistos anteriormente disminuyen mucho. Pero si ya alimentamos a nuestro fiel amigo con un pienso equilibrado y que cubre todas sus necesidades nutritivas, ¿es realmente necesario darle huesos como mucha gente piensa?

A muchos propietarios les gusta ofrecer algún hueso a su mascota, aunque sea de vez en cuando. Las razones planteadas por estos propietarios varían, desde tradición, fortalecimiento de los músculos de la mandíbula o higiene dental. Los veterinarios que abogan por los huesos plantean principalmente dos razones: como estimulación mental y para favorecer una higiene dental adecuada en el caso de animales alimentados a base de pienso, y como fuente de nutrientes básicos en el caso de animales alimentados con dieta casera.

Podemos dividir los huesos que damos a nuestra mascota en dos tipos:

hueso crudo

Huesos comestibles: Son los huesos de ave, que soportan poco peso, no contienen médula ósea y se pueden triturar fácilmente en una picadora de carne. Estos huesos contienen fósforo, calcio y oligoelementos, y son importantes si alimentas a tu perro con dieta cruda BARF.

Huesos de animales grandes o huesos de entretenimiento: Estos huesos son ideales para roer, como estimulación mental y son excelentes para la salud bucal, aunque no tienen ningún valor nutritivo. Cuando los perros roen este tipo de huesos, consiguen el equivalente a un buen cepillado, rompen el sarro dental y reducen el riesto de enfermedad de las encías, además de ayudar a sobrevenir el aburrimiento cuando los animales pasan muchas horas solos.

Los huesos grandes crudos, de cerdo o vacuno, son más o menos seguros, aunque los riesgos mencionados anteriormente también se podrían aplicar a estos huesos si se dan sin supervisión. Recuerda que tienen que estar crudos y enteros, no valen cocidos, vaporizados o incluso hechos en la barbacoa, ni troceados.

– Mantén siempre bajo vigilancia a tu perro mientras está royendo un hueso, y podrás actuar rápidamente si notas cualquier signo de peligro, y podrás ver cuando ya es demasiado pequeño y es mejor retirarlo.

– Si tienes varios perros en casa, es mejor separarlos cuando les das los huesos, pues los animales tienden a volverse muy territoriales cuando se estimula su instinto de caza.

– No des huesos a un perro sometido a cualquier tipo de tratamiento dental.

– Este tipo de hueso no es adecuado para animales con riesgo de pancreatitis, porque la médula es muy rica en grasa y puede dar lugar a diarrea o inflamar el páncreas en los peores casos.

– Puedes encontrar huesos adecuados para tu perro en la carnicería.

kong

Otras alternativas a los huesos

Si por alguna razón no puedes darle huesos de ningún tipo a tu perro, pero aún así quieres beneficiarte de alguno de sus efectos, existen alternativas sintéticas seguras.

Los huesos artificiales, de buena calidad y elaborados con ingredientes naturales, resultan muy apetecibles para nuestros canes y son una alternativa sana y segura a los huesos naturales. Existen en el mercado multitud de marcas, y a la hora de decidirse es importante hacerlo por un producto de calidad para evitar roturas indeseadas o ingredientes poco saludables.

Otra alternativa son los juguetes rellenables con premios. Suelen ser cilindros u otras formas geométricas huecas en su interior, que se rellena con premios para perros. Una vez se lo damos a los animales, estos pasarán un buen rato intentando sacar las chuches del interior, al tiempo que el juguete, al ser masticado, tiene el mismo efecto dental que los huesos. Algunos fabricantes incluso fabrican sus huesos de termoplástico con una médula ya incluida y muy apetecible, que los perros obtendrán poco a poco a medida que muerden el hueso.

Aunque desde un punto de vista nutricional los huesos no son realmente necesarios en la dieta de nuestras mascotas, sus efectos beneficiosos no son nada desdeñables, y si bien los huesos naturales tienen riesgos importantes, las opciones artificiales pueden ser una alternativa segura y sana.

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.


*