Por qué estudié veterinaria

A lo largo de mi vida profesional he tenido que contestar muchas veces a la pregunta sobre por qué me hice veterinario. Supongo que la gente se extraña cuando llega a mi consultorio y se da cuenta que lo de Doctor Sapo no es una metáfora o un nombre ingenioso, sino la realidad.

Y es que muchas veces me ha tocado enfrentarme a estereotipos sobre que los sapos no somos buenos doctores e incluso algún paciente ha intentando devorarme, sin éxito afortunadamente.

Pero es en los malos tiempos cuando me recuerdo a mí mismo los motivos por los cuales decidí estudiar veterinaria.

Cuando era un niño sapo sufrí una fuerte enfermedad que todos los veterinarios desconocían. Mi madre buscó a todos los doctores que conocía en el pueblo: el doctor Gato, el doctor Perro, el doctor Caballo hasta el doctor Jirafa.

Sin embargo, ninguno de ellos supo qué clase de enfermedad me estaba afectando. Hasta que, desesperada, mi madre me llevó a un sapo con fama de curandero pero al que nadie tomaba en serio por su especie.

Era un hombre entrañable aunque un poco serio. A él le debo la vida y desde entonces quise convertirme en el mejor doctor Sapo de la historia para que mi especie nunca más sea discriminada en este sector.

DoctorSapoestudiando

Y no fue fácil. Veterinaria es una carrera muy compleja porque la cantidad de especies que se estudian son innumerables y se necesitan muchas horas tanto para estudiar la teoría como para ponerla en práctica.

 Afortunadamente, logré mi propósito y mi clínica es la más importante de toda la ciudad. Hasta un día apareció un león herido al que tuve que curar.

Ahora, quiero empezar también a ofrecer consultas por el medio virtual, así que sí tienes cualquier tipo de duda o problema, estaré disponible a través de mi blog.

¡Bienvenidos!

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