Abby, la mamá por sorpresa

Abby, la mamá por sorpresa

De Abby tenemos mil historias que contar pero claro, también lleva ya varios años con nosotros. Llegó a casa siendo un cachorrito junto a Otto, ¿s acordáis de los dos?  Otto desapareció un día y no volvimos a saber de él. A Abby casi la perdemos el verano pasado pero tras una larga temporada fuera de casa, regresó muy asustada, con síntomas de haber tenido muchas peleas, muy delgada y desnutrida. Poco a poco conseguimos que comiera y que fuera recuperando la confianza. Por ahora la hemos recuperado físicamente pero aún sigue siendo muy arisca y no consiente entrar en casa bajo ningún concepto. Le tenemos comedero y bebedero en la ventana y aunque no vuelve a salir de la parcela, no entra en casa y siempre está deambulando por el jardín. Le hemos puesto una casa cubierta y ella es feliz ahí sola.

Abby, como ya os conté, con cita pillada para su esterilización, descubrimos que estaba embarazada y la dejamos tener a sus cachorros, Lía, Zipy y Zape. Estando aún dando de mamar a estos tres pequeñajos, volvió a tener otra camada, un poco más numerosa y de ahí ya no nos la volvió a pegar y la esterilizamos.

Ha sido una gata muy madre. Estando dando de mamar a Lía, llegó a casa Buffy siendo un pequeño cachorro y se la arrimó a sus tetitas y la dejó mamar junto a su cría. Este acto lo volvió a repetir en su segundo parto, momento en el que llegó a casa Noa. No es algo inusual, los animales son para estas cosas muy bondadosos y generosos.

Nos gustaría mucho que Abby volviera a recuperar su comportamiento dulce y cariñoso de antes pero ahora mismo, con tenerla con nostrosos, nos conformamos. No hay que forzar a ningún animal, sobre todo a los gatos que son muy suyos e independientes. Abby prefiere estar fuera, pues nada, pues su casa, su comida y su agua y que sea feliz. Cuando nosotros estamos en el jardín, disfrutamos mucho de ella y eso, al fin y al cabo, es lo que cuenta.

 

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