Ansiedad por separación en gatos

Ansiedad por separación en gatos

Hemos hablado hace poco del síndrome de ansiedad por separación en los perros pero hoy lo vamos hacer sobre los gatos. Los gatos, pese a ser animales independientes, también pueden adoptar esta ansiedad por separación.

Un gato que cuando llegas a casa se muestre alegre a verte es un síntoma de que te ha echado de menos pero un gato que , cuando llegas a casa se ponga a maullar o a  dar brincos , eso es señal que su ansiedad ha ido en aumento. El gato te estará persiguiendo constantemente mientras esté en casa.

Hay que sospechar de un gato con ansiedad por separación cuando cambie su actitud cuando vea que te estás preparando para salir de casa.  Se pueden poner a maullar, a dar brincos, te atacan, se esconden. En caso de hacer la maleta, se meten dentro de ella.

Un gato con síndrome de ansiedad por separación harán pipí y caca fuera de la caja de arena y sobre todo lo harán en tu sillón preferido o en tu cama.

Pueden llegar a estar sin comer, cosa que es muy alarmante, un gato come constantemente pequeñas cantidades de comida y llevarse largos periodos sin comer solo hará alterar su sistema digestivo e incluso vomitarán cuando comiencen a comer de nuevo.

Un gato solo en casa con el síndrome de ansiedad por separación se puede tirar todo el tiempo maullando, cosa que a los vecinos no les hará mucha gracia.

Las soluciones son unas cuantas. Podemos empezar a usar los mismos trucos que os conté cuando os hablé de los perros. Que el gato se acostumbre a verte con las llaves, bolso, maletín y abrigo. Que te vea que abres la puerta y la cierras. Que la abres y sales y regresas en pocos minutos. Poco a poco el gato se acostumbrará a verte con esa indumentaria y no la asociará con que te vas de casa.

Los 15 minutos antes de salir y los 15 minutos al llegar a casa, no hacer caso al gato. Ni despedirse y saludarlo. El gato se debe de acostumbrar a que te vas y a que llegas sin ninguna fiesta de por medio.

Deja la casa preparada para su estancia sólo. Distribuye sus juguetes por algunos rincones para que se entretenga jugando con ellos.

Cierra toda aquella puerta de habitación a la que no quiere que el gato tenga acceso.

Puedes optar por dejar algo de música o la tele puesta, aunque no lo creáis, se entretienen bastante.

Cuando llegues a casa y haya pasado esos 15 minutos, te hayas acomodado y estés relajado, es el momento de jugar con tu gato, hacer ejercicio y darle mimitos.

En gatos con un síndrome de ansiedad por separación muy fuerte y arraigado, la cosa no es tan fácil y hay que acudir a un veterinario que lo valore y le prescriba tratamiento.

Y siempre os dejo mi consejo, los gatos siempre mejor de dos en dos, se harán compañía uno al otro.

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