Bagheera, la gata negra

Irene siempre ha querido tener una gata negra y a lo mucho que mi mujer ha podido llegar es a tener una colección de gatas grises en todas sus tonalidades y parecía que eso había conformado a Irene.

No hace ni un mes, Irene escuchó el maullido de un gato y allí estaba Bagheera, encima de una tapia, muy pequeñita, y sin poder bajarse. Irene sabía que si se acercaba, se asustaría y saldría corriendo pero aún así, se fue acercando poco a poco, hablándole y le extendió la mano.

La gata de un salto llegó a los brazos de Irene y allí se enroscó. Era muy pequeña, sigue siendo muy pequeña, no tendrá más de 3 meses.

El resultado fue que Irene, con la gata enroscada en los brazos, tiró para casa y desde entonces, aquí está.

Bagheera, la gata negra

Desde el momento que llegó, no se ha sentido asustada ni ha mostrado ningún tipo de temor por el resto de las gatas. Las otras gatas, evidentemente, los primeros días se mostraron distantes y le bufaban. En pocos días, la situación se normalizó y todas forman parte ya del mismo clan.

Bagheera es muy activa. Es una gata que araña y muerde. A veces pensamos que tiene que tener algún gen de perro pero no es normal lo que muerde cuando encuentra una mano cerca de ella. Cuando está en los momentos tranquilas, es adorable y lo más similar a tener un peluche entre las manos.

Será una gata de tamaño grande porque en el poco tiempo que lleva aquí, ha doblado tanto en peso como en tamaño. Gata negra totalmente, de pelo corto, ojos brillantes y por ahora, muy activa y juguetona.

Una más que ha pasado de estar tirada en la calle, a tener un hogar donde refujiarse. Por ahora, y hasta que no pase dentro de unos meses por su ya programada esterilización, no la dejamos salir al jardín. Por ahora no es algo que le preocupe. Se le ve feliz en el calor de una casa y con comida a su alcance cada vez que tiene hambre.

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