Bagheera y Bianca

Bagheera y Bianca

Bagheera llegó a casa muy pequeña. Estaba abandonada en la calle, tiene toda la pinta que su madre fue una gata que parió en algún rincón y cuando comenzó a dar sus primeros paseos, se despistó de su madre y terminó encima de una tapia pidiendo ayuda.

Bagheera tuvo una gran suerte de terminar en casa, junto con el resto de animales que tenemos. Pequeñita e indefensa, cuando cae la noche es cuando más manifiesta lo pequeña que es y la necesidad que aún tiene de su madre. Cuando cae la noche, busca un hueco entre nosotros, cuando nos sentamos a ver la televisión, y cualquier paño, ropa, jersey o lo que sea, le sirve para succionar como si estuviera mamando de su madre.

Bianca siempre está pendiente de la pequeñita, como si de un cachorro suyo se tratara. Intenta siempre estar cerca de ella, como si de ella dependiera el que esté a gusto, tenga calor o simplemente protegerla.

En esta foto que os comparto, Bagheera está sobre la falda de Irene, enganchada al pantalón del pijama como si de la teta de la madre se tratara. Bianca en segundo plato, junto a Irene, y como no, junto a la pequeña gata.

A estas alturas no vamos a descubrir a nadie que los perros y los gatos pueden llegar a ser, no solo buenos compañeros, sino que pueden llegar a ser inseparables. Aún muchas personas piensan que es incompatible el tener juntos a perros y gatos, pero los que tenemos animales, somos más realistas y sabemos que entre ellos no hay distinciones sino afinidades. Si desde el primer momento se llevan bien, se llevarán bien toda la vida.

Que Bianca se lleve bien con Bagheera no es nada anormal porque Bianca es tan sumamente buena que se lleva bien con todas, tanto con las demás perras como con las demás gatas. Que Bagheera haya encontrado en Bianca una protectora ya es más raro porque Bagheera es una gata que aún es muy desconfiada y todavía tiene que adaptarse y a sentirse plenamente segura entre nosotros.

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