Buffi y el problema de no estar sociabilizada

Buffi

Como os comenté hace unos días, tenemos una nueva gatita en casa, un cachorro de 2 meses que llegó a casa muy asustada.

¿Por qué venía asustada? Pues porque no se había sociabilizado, esa palabreja de la que tanto hago hincapié y es tan necesario es para los cachorros y su vida adulta.

A dios gracias, a ser tan pequeña aun estamos a tiempo de que su sociabilización sea completa.

Se llama Buffi y los primeros días han sido duros para ella como para nosotros.

El primer día se llevó todo el tiempo escondida en el sofá, no se movía para nada. Si la llevábamos para comer o beber, lo hacía de manera muy rápida y salía corriendo de nuevo a esconderse en el sofá. Estuvo 24 horas sin entrar en el arenero, donde la llevábamos y hacía lo mismo, salía corriendo para el sofá.

En casa hay más gatos. Las dos gatas adultas, Abby y Pukka no les da ruido, si se cruzan, se bufan pero no pasa mucho más. Sin embargo, hay tres cachorros más, los tres cachorros de Abby, Zipy y Zape que hasta el viernes no se van con mi cuñada y Lía que se quedará en casa. Ellos, como cachorros que son, pues un nuevo miembro les llama la atención y quieren, no solo conocerla, olerla sino que quieren jugar. Los bufidos fueron constante. Bufi estuvo dos días muy asustada. Se bufaban, les intentaba pegar Buffi a los demás y se escondía constantemente.

Hoy sábado, después de 5 días completos de convivencia, las cosas ya están más tranquilas. Los cachorros ya juegan y se toleran. Buffi está casi por completo integrada. Con las dos adultas aún las cosas no van bien del todo pero poco a poco se terminarán aceptando.
Lo importante, cuando llega un nuevo miembro al hogar donde hay mas gatos es seguir unas pautas, las que nosotros hemos seguidos son las siguientes.

Un arenero limpio y sin olor de gatos anteriores para la nueva inquilina, donde debe de sentirse a gusto para poder usarlo.

Un comedero y bebedero a parte donde las primeras veces que vaya a comer o beber debemos de estar pendiente que los otros gatos no la molestan para que vaya cogiendo confianza. Poco a poco, cuando veamos que la reacción ante otro gato ya no es tan asustadiza, dejaremos que los demás se acerquen a ese comedero y bebedero y debemos de dejar que comiencen a compartirlo.

Luego tocará el turno al arenero , poco a poco debemos de dejar que lo vaya compartiendo.

El primer día cuando llegó Buffi, como ya la esperábamos, pusimos una toalla vieja en un lugar donde sabíamos que los cachorros pequeños se acostarían e impregnarían la toalla con su olor.

Con esa toalla nos fuimos a recoger a Buffi y la liamos en la toalla para que el olor de los cachorros de casa se impregnara en Buffy.

Aún así, Abby reconoció del tirón que no es un cachorro suyo y por ahora no ha dejado que se le acerque ni ella se le ha acercado. Con el tiempo lo harán, yo creo que el paso lo dará cuando el viernes se marchen dos de sus cachorros y se quede solo con Lía.

Por ahora Buffi está casi integrada, solo cuando cae la noche, se viene a nuestra cama y busca en mi mujer a su madre, buscando el mamar, maulla un rato como llamando a su madre y luego cae dormida, en un lado de la cama, y duerme toda la noche.

Ya os iré contando cositas de Buffi, en la segunda foto os dejo el gran avance que ha hecho, dormir plácidamente junto a Lía s sinónimo de una plena integración, al menos con los cachorros, con las adultas necesitará un poco de más tiempo.

Buffi y Lia

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