Buffy y su post operatorio

Buffy y su post operatorio

Buffy, por la manera de comportarse, creemos que fue la segunda en ser operada. Estaba bastante despierta cuando la recogimos pero ni se había hecho pipí ni estaba tan alterada como Abby cuando la sacamos del trasportín.

Buffy salió sola, comenzó a andar lentamente, comenzó a intentar quitarse el collar isabelino pero tampoco insistió mucho y directamente buscó aposento para relajarse.

De las tres ha sido la más natural, es como si la cosa no fuera con ella. Si no fuese porque lleva un collar isabelino como llevan las otras dos, como que ni nos damos cuenta que está recién operada.

Sigue siendo igual de mimosa y te busca para recostarse en tu falda. Digo esto porque hay muchos gatos que tras una cirugía de esta índole, se despegan un poco hasta que luego vuelven a ser los de siempre de cariñosos. Es como si se enfadaran con nosotros pero luego hicieran las paces.

Buffy sigue siendo la misma sinvergonzona de siempre, ahí la tenéis en las fotos, encima de la mesa, encima de las tablas donde María hace las fotos, lo dicho, vergüenza ninguna.

De las tres la que mejor se toma por las mañana el antibiótico y de las tres la que peor se deja curar la herida porque como no para, no hay quien la controle.

Es la que mejor se ha adaptado al collar isabelino, de hecho, lo tiene aplastado porque lo ha sabido amoldar perfectamente, lista que es la muchacha.

Ya han pasado dos días de la operación y las tres están perfectamente. Las heridas están sanando bastante bien, ya parece que se han adaptado a los collares isabelinos y comen y beben sin dificultad.

Ya no huele tanto el pipí, el olor era por la eliminación de la anestesia de la operación.

Pero siguen siendo tres gatas que apenas se mueven, lo justo, entre el calor y los collares isabelinos que se les enganchan en cualquier lado, prefieren estar recostadas más que otra cosa.

 

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