Cocco, la cobaya, nos ha dejado

La cobaya cocco

Hoy estamos triste en casa. Esta mañana, cuando María ha ido a limpiar la jaula de las cobayas y darles de comer, vio que Cocco, nuestra cobaya blanca  y negra, estaba muy quieta y se quejaba.

Con mucho cuidado la cogió entre sus manos y allí, a los pocos minutos nos dejó.

Cocco fue la primera cobaya que llegó a casa. Cocco era especial, no solo por haber sido aquella cobaya que nos enamoró a todos sino porque era súper simpática.

Era la  mas ruidosa, en cuanto te sentía te llamaba con sus “cui cui” para que le dieras algo, ya fuera un trozo de pimiento o de fruta o de lo que fuera, ella no era delicada.

Si te acercabas, era la que se empinaba y se ponía de pie en la jaula, sobre sus dos patas traseras para recibirte. Eso si, no era muy amante a que la toquetearas mucho, lo justo para sentir algo de cariño y poco mas.

Tras Cocco llegaron las otras cobayas y tal y como fue la primera en llegar , ha sido la primera en irse.

Cocco ha estado con nosotros casi 4 años, una media de vida de una cobaya mas que aceptable.

Cocco se van dejándonos un bonito recuerdo, unos momentos inolvidable, unos hijos preciosos, porque Cocco ha tenido varios embarazos y ha tenido crías preciosas a las que les seguimos la pista. No a todas, pero si a la gran mayoría porque fueron regaladas a amigos y conocidos cercanos.

Una de esas crías últimas que tuvo está con nosotros, cobaya a la que Irene bautizó como “Lástima”  pero que en verdad no está en casa por lástima como dice Irene sino que se quedó en casa porque María se veía que el final de sus cobayas primeras se estaba acercando y no ha fallado.

Y la muerte de Cocco nos ha pillado desprevenidos porque no estaba mala, ni padecía enfermedad, ni estaba resfriada, ni había dejado de comer, nada de nada. Ha sido de pronto y en poquísimo tiempo. Simplemente se la acabó su vida, una vida que tienes las cobayas muy breve pero que a nosotros nos ha parecido maravillosa. Solo nos queda el consuelo de haberle dado una vida fantástica donde no le ha faltado de nada.

Esté donde esté nunca la olvidaremos, siempre estará con nosotros, aunque sea en recuerdos.

Y tras esta sentimental introducción os cuento que hemos hecho con Cocco por si alguien se encuentra en la misma situación. Llamamos a nuestro veterinario de confianza y le comentamos que una de las cobayas había fallecido y que no queríamos tirarla a la basura, cosa que suele hacer la gran mayoría de las personas. Nos resultaba un poco inhumano.  Llamamos al veterinario y nos dijo la dirección y teléfono de una incineradora de animales de aquí de Sevilla donde hay dos tipos de incineración, individual o colectiva. Por el tamaño de Cocco, hemos optado por la colectiva.

Si alguna vez os encontráis ante el fallecimiento de vuestra mascota, vuestro veterinario es la persona idónea para aconsejar y orientar donde y como se incinera vuestra mascota. Siempre habrá una incineradora de animales cerca de vuestro lugar de residencia.

2 comentarios sobre:
“Cocco, la cobaya, nos ha dejado”
  • Uff, cuánto lo sentimos. En casa tenemos a Rhadamés, que tiene año y medio. Lo adoptamos hace unos meses porque a su anterior dueña la deshauciaron.
    Antes de que yo naciera, mi madre tuvo a otro Rhadamés, que también le vivió 4 años y como éste era muy inteligente. Me cuenta que lloraron mucho cuando se murió.
    Nuestro Rhada da voces a las 4am de la mañana todos los días porque le apetece, es su hora de dar la lata.
    Besos y mucho ánimo.
    Ferny

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.


*