Educar a un gato de manera sencilla

Educar a un gato de manera sencilla

Ayer estuvimos con Zipi y Zape. Están muy grandes y bonitos. Son unos gatos muy buenos y en parte es gracia a la educación que está recibiendo por parte de mi cuñada.

Los gatos, al igual que los perros, se educan y la educación debe de ser desde pequeños.

Hay pautas muy simples y básicas, sin lugar a dudas hay muchas más pautas y métodos pero lo más básico son unas 4 o 5 pautas a seguir desde el primer día y educamos a nuestro gato de manera muy sencilla.

Lo más importante para un gatito y su correspondiente educación es el tener un buen periodo de sociabilización. Siempre os he dicho que la primera parte de la sociabilización la imparte la propia madre con sus propios hermanos. Es ese periodo indispensable y necesario donde la madre le educa a su manera muchísimas cosas, más de las que podamos imaginar. Entre la 2º y la 8º semana es muy importante que se relaciones los gatos con niños, resto de mascotas del hogar, ruidos, ambiente pero también es necesario que vayan adquiriendo hábitos, conductas y horarios. Tiene que comenzar a entender que se tiene que dejar bañar, cortar las uñas, limpiar los oídos y cepillar el pelo entre otras cosas.

Los gatos difieren mucho de los perros en cuanto a los métodos a usar. Con los gatos un NO seco y enérgico o un chssssss enérgico y largo, les hará entender que lo que están haciendo no se hace y en un par de veces aprenderán y no lo hará más.

La pistola de agua es un fiel aliado en los momentos que estamos educando al gato. Un “fu fú” de agua sorprenderá al gato y rechazará lo que está haciendo. Hay que evitar por todos los medios que nos relaciones con el agua, porque de lo contrario, cuando esté solo, no le tendrá miedo a las posibles gotas de agua que lo pueden castigar.

Hay que ser firme y constante mientras estamos educando al gato y los actos que no nos gusten y que no queramos que repitan hay que reñir con el NO o dar un pulverizado con agua. No hay que dejar pasar ni una sola vez porque si a veces le reñimos y a veces no, el gato no terminará de aprender.

Muy importantes es a la hora de jugar con el gato que sigamos también unas pautas. No juguemos con las manos, con nuestras propias manos o pasará como le pasa a mi mujer que siempre tiene las manos llena de arañazos porque los gatos no saben distinguir cuando se está jugando y cuando no. A María le encanta jugar con las manos y cuando se pone hacer otras cosas, por ejemplo estar en el ordenador escribiendo en el teclado, el movimiento de manos les llama la atención a los gatos y se lanzan a las manos pensando que es hora de jugar y claro, las uñas son uñas y terminan clavadas. No jugar con las manos, jugar con una pluma, o lápiz, una cuerda, hay infinidad de juguetes para gatos, tanto ya fabricados listos para comprar, como juguetes que podemos elaborar nosotros mismos.

Es muy sencillo educar a un gato, eso sí, no con todos se consiguen, cada gato tiene su carácter.

Volviendo a Zipi y Zape, ¿Qué tal los veis? Se han puesto muy bonitos verdad?

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