El perro blanco y la sordera

El perro blanco y la sordera

Ya hemos hablado de los gatos blancos y de la posibilidad de ser sordos. Si esa afirmación la traspasamos a los perros, estaremos en un tremendo error.

Los perros blancos no tienen porqué ser sordos. El color del pelaje y el ser o no sordo no tiene nada que ver ni está relacionado.

Un perro es sordo por varios motivos. Una infección de oídos puede dejar a nuestro perro sordo, así como un traumatismo como la simple vejez. Pero la causa más común en la sordera de un perro es simplemente la genética. Hay muchas razas de perros que traen en sus genes la posibilidad en más o menos medida de quedar sordos.

Perros como los Dálmatas, los Cocker, los Beagles, los Yorshire, o los Bull Terrier son algunas de las razas que tienen el mayor porcentaje de posibilidades de quedar sordos en algún momento de su vida.

Lo de asociar perros blancos con perros sordos, es un mal entendimiento de lo que realmente ocurre.

La sordera hereditaria está relacionada con la falta de pigmentación en el pelo y en los ojos. Esa falta de pigmentación hace que el desarrollo del oído interno quede frenado debido a esa falta de pigmentación y por lo tanto llega la sordera.

Lo dicho, ni todos los perros blancos son sordos ni todos los perros sordos son blancos. Tampoco es cierto que el perro que en su genética traída el gen de la sordera quiera decir que el perro ya nace sordo. El perro puede nacer perfectamente con sus oídos a pleno funcionamiento e ir perdiendo la audición poco a poco.

Las visitas periódicas al veterinario así como el control y observación por nuestra parte nos ayudará a controlar la posible sordera de nuestro perro y en algunos casos, hasta el frenar bastante el que se agudice o se vuelva crónica.

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