El post operatorio de Lía

El post operatorio de Lía

De la misma manera que os he hablado de Abby cuando llegó a casa tras la operación, y os he hablado de Buffy, hoy toca hablar de Lía.

Por el aspecto que tenía Lía cuando la recogimos, totalmente acostada dentro del trasportín y muy relajada y tranquila, sospechamos que fue la última en pasa por quirófano y claro está, aún estaba un poco bajo los efectos de la anestesia.

Cuando llegamos a casa y la abrimos el trasportín, le costó un poco salir de él. A lo primero no andaba, se iba arrastrando pero se movía poco así que la dejamos un poco tranquila.

Cuando nos vinimos a dar cuenta, no tenía el collar isabelino puesto. Si es cierto que de las tres, Lía fue para el veterinario sin el collar porque esa misma mañana se lo había quitado y no se lo habíamos puesto de nuevo, y claro, sin nada a lo que sujetar bien el collar isabelino, se lo terminan quitando si o si.

Ya os imagináis lo que tocó, correr detrás de la gata, cogerla, ponerle de nuevo el collar isabelino, el collar y amarrar uno con otro. Todo esto con sus correspondientes arañazos.

Lía siempre ha sido una gata muy asustadiza, sale corriendo y se esconde al mínimo ruido. Cuando nos queremos acercar a ella hay que hacerlo en silencio y siempre le tenemos que acercar la mano despacio para que la huela y ya se relaja y se deja acariciar o coger.
A raíz de la operación, está aún más asustada y con el collar isabelino, más aún porque no cabe con él en esos lugares donde estaba acostumbrada a esconderse como debajo del sofá o de los muebles.

El primer día lo pasó muy asustada y escondida la gran mayoría del tiempo. Ya poco a poco va saliendo y se va dejando ver pero que no la agobien mucho.

Al ser tan desconfiada , cuesta el darle la medicación de los antibióticos porque hay que acercárselo muy despacio, meter la mano dentro de esa campana que es el collar isabelino que tanto le molesta y hay que hacerlo todo con mucho cuidado y dejando que ella sea la que acepte dándote su confianza.

En cuanto a las curas es la que mejor se deja curar porque si hay algo que le encanta es que le acaricien la barrigota así que solo hay que darle unas caricias en la cabeza y se te pone ella sola con la panza hacia arriba y ya podemos curar libremente.

Al igual que Abby y que Buffy, Lía está estupendamente, las heridas las tienen bastante bien las tres y ya casi se desenvuelven perfectamente con los collares isabelinos por toda la casa.

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