La jerarquía felina

La jerarquía felina

Hay muchas personas que piensan que los gatos son animales solitarios y no pueden convivir junto. No, eso es totalmente falso, los gatos son animales que pueden vivir junto y establecen una estructura jerárquica.

Otra cosa diferente es que cuando metemos a un gato a casa, se líe la de dios, normal. Los gatos necesitan un tiempo para relacionarse y aceptarse.

Lo que os digo lo tengo más que comprobado con mi familia felina.

Antes, cuando vivían Luna y Artemiso, Artemiso era el macho Alpha y Luna era la hembra Alpha y ellos eran los dueños y señores del territorio.

Pukka nunca ha sido un miembro Alpha, Pukka pese a ser ahora mismo la de mayor edad, sigue siendo una gata solitaria que va a su bola. Independiente de acepta la jerarquía no quiere que nadie la moleste y los demás la respetan.

En casa ahora mismo hay seis hembras. La hembra Alpha sin lugar a dudas es Abby. Ella es la dueña y señora. Detrás de Abby se sitúa Pukka donde todas respetan su territorio y si independencia. Luego van Lía y Buffy y por último las dos cachorras, Lista y Noa.

Ejemplo de comportamiento. Cuando introducimos a Noa en la casa, Pukka directamente pasó de ella, la veía como una más pero que no iba con ella, pasaba.

Abby le bufaba y por lo tanto, todas las demás gatas, bufaban a la pequeña Noa.

En el momento que Abby ha dejado de bufar a Noa y en el mismo momento que Abby terminó admitiendo a Noa en la estructura jerárquica que mantienen, Noa ha sido aceptada por todas las demás gatas.

La foto que os he dejado en el inicio, hace unos días era impensable. Abby bajo ningún concepto, no solo no quería que Noa se le acercara a ella sino que no dejaba que Lista jugara con ella. Evidentemente lista, como cachorra que es, que solo quiere jugar en estos momentos, tener una gata de su edad con la que poder jugar era toda una maravilla. Pues cuando Abby la veía jugar con Noa , se acercaba y hacía que dejara de jugar. Muy curioso, un sentimiento como de no querer que su hija jugara con una extraña, una manera de protección o una manera de decir, “Si yo digo que no, es que no”

Hoy ya me ha sorprendido y aunque de vez en cuando se le sigue cruzando los cables y le bufa, su grado de aceptación va a mayor. Ya los bufidos no son de rechazo sino más bien son de demostración que ella es la que manda, la gata Alpha y que por lo tanto, le está dejando claro que ella está en una escala inferior.

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