La torsión de estómago

El corazón de mi perro es más grande

La primera vez que escuchamos aquello de … el perro ha muerto por torsión de estómago, sinceramente, nos quedamos un poco como diciendo, estás de coña ¿No?.

Pues no, ni de coña ni nada a tomar a la ligera. La torsión de estómago en los perros es tan real como peligrosa, llegando incluso a morir el animal en poco tiempo.

Esta es una enfermedad que puede llegarle a cualquier tipo de raza, tamaño, edad del perro. Si es cierto que hay perros más propensos a la torsión de estómago como son los perros grandes, los perros de cuerpo delgado y pecho profundo y algunas razas como pueden ser los Galgos, el Dogo, el Mastiff, el Pastor Alemán, los Setters, el Rottweiler, el Weimaraner, el Bóxer, el Dóberman etc.

No vamos a entrar en detalles muy técnicos de que es una torsión o que la provoca. Para pasar de largo pero que os quede más o menos claro, simplemente es eso, que el estómago del perro, que está sujeto por dos ligamentos, estos no son lo suficientemente fuertes para aguatar el peso del estómago y el estómago se tuerce o se dilata.

Nos vamos a centrar en que tenemos que observar en un perro para que nos dé la sensación de que puede estar sufriendo una torsión de estómago y salir corriendo con él hacia el veterinario. Tenemos que observar que un perro con torsión de estómago se muestra muy inquieto, se queja mucho, tiene muchos gases, su abdomen se inflama muchísimo, intenta vomitar pero no puede y solo echa saliva por la boca. Es el momento de no pensar, solo actuar, coge al perro y corriendo al veterinario.

Lo que el veterinario tiene que hacer con el perro, lo dejamos para ellos que son los profesionales, pero la gran mayoría de las veces requiere cirugía.

Nos vamos a centrar en una parte muy importante, como evitar la torsión de estómago, eso si va dirigido especialmente para nosotros, los dueños de los perros.

El perro no debe de comer una vez al día y una gran cantidad de comida, mucho menos perros grandes que tienen tendencia a la torsión. Que coman dos o tres veces al día, en menor cantidad. Si alguna vez se salta una toma de comida, no dar el doble de comida en la siguiente toma.

Si estamos ante la imposibilidad de que solo podemos dar una toma al día, recurre a alimentos húmedos y no seco y si es pienso seco, humedécelos, en caso de lavados gástricos por torsión es mucho mejor.

La última comida no debe de ser muy tarde para que el perro no se duerma con el estómago lleno.

Una hora antes de comer y tres horas después de comer, nada de ejercicios bruscos.

El perro no puede ni comer ni beber en un estado de ansiedad o nerviosismo.

Antes del viaje en coche, nada de comida.

Quedarse con la parte de prevenir, siguiendo esas pequeñas pautas y quedarse con saber observar cuando algo va realmente mal, para salir para el veterinario, es así de simple.

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