Lía, nuestra gran asustadiza

Lía, nuestra gran asustadiza

Lía es la única gata que tenemos en casa que haya nacido aquí. Es hija de Abby, de la primera camada de gatitos que tuvo Abby. En aquel parto, nacieron Zipy y Zape, que se los quedó mi hermana y Lía, que nos la quedamos nosotros.

Lía era una gata normal hasta que pasó por quirófano y fue esterilizada. Desde aquel entonces, ha desarrollado un trauma que no ha superado y es que está constantemente asustada, alerta y desconfiada.

No hay manera de hacerle cambiar de actitud así que simplemente, la dejamos a su aire y cuando es ella la que se acerca a nosotros, es cuando disfrutamos de ella con caricias y mimos.

No soporta ruidos, movimientos bruscos, ni nada que la pueda alterar. Cualquier cosa la hace que salga corriendo a esconderse.

Su convivencia con el resto de las gatas es similar. Ella las deja tranquila y las otras las dejan tranquila a ella. Solo de vez en cuando, muy de vez en cuando, se recuesta junto a Buffy y deja que Buffy la lave un rato. Pero no mucho, de momento se agobia y de va.

Es un comportamiento poco habitual pero nada extraño. Hay gatos que el pasar por la clínica veterinaria los marca bastante y los hace ser desconfiados, más desconfiados aún de lo que ya son de por sí los gatos.

Lía es muy parecida a sus padres Abby y Otto, tanto que para distinguirla de la madre, le tenemos que tener collares de distintos colores.  Es una gata suave, su pelaje recuerda al terciopelo. De color atrigada, pelo corto y con unas patitas muy cortas, es una gata preciosa, asustadiza, pero cuando ella se acerca a tí, es todo amor.

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