Los beneficios de un gato en tu jardín o huerto

Una historia de gatos

Esta mañana María estuvo hablando con unos amigos por Facebook porque uno de ellos había puesto una foto de unos higos recién recolectado de su propia higuera y decía algo así como que este año, sorprendentemente, no habían sido dañado los higos por los pájaros. Otra amiga comentó que los suyos si habían sido atacados por los pájaros.

María, medio en serio medio en broma le dijo que nada mejor que poner un gato en la zona del huerto – árboles frutales para que los pájaros ( y demás ) no atacaran al fruto.

Inmediatamente le contestó este chaval que efectivamente, debajo de la higuera, en una especie de refugio, había parido una gata cajellera, a la que habían permitido quedarse en la zona junto con sus crías y que desde finales de mayo, andaban por allí constantemente.

De momento se dio cuenta que había sido la presencia de gatos el que su higuera este año diera higos sin que fuesen picoteado por los pájaros.

Y es que no hay nada mejor que tener gatos merodeando por la zona de los frutos para tener alejado, no solo a los pájaros, que al fin y al cabo, esos no nos dan tanto asco, sino a las propias ratas que hacen sus nidos en las copas de las higueras y tiene comida a su alcance, los higos.

En casa, como ya sabéis , hay seis gatas que andan a sus anchas por donde les da la gana. No le delimitamos la zona por donde deben de estar, que anden por donde quieran. Lo mismo nos las vemos encima del melocotonero, como encima del limonero o debajo de las tomateras. Ellas no hacen daño, pero si ahuyentan a quienes vienen a morder y picotear nuestros tan esperados frutos.

Cuando tenemos parcela grande , siempre recurrimos a tener uno o dos perros grandes a modo de protección pero siempre nos olvidamos de los gatos, tan necesarios en terrenos grandes, con jardines o zonas de huertos, donde , de igual manera que los perros, nos protegerán de otro tipo de peligros o de animales como son las ratas y los ratones.

Este amigo de María no se había percatado de la relación que guardaba la gata que había parido meses atrás con los maravillosos higos que había podido recolectar este año, libres de picadoras y mordidas. Una vez hecho este descubrimiento, dudo mucho que a partir de ahora, no tenga siempre por allí a un par de gatos.

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