Los perros con miedo a los niños

Perro-asustado

Hay perros que no soportan a los niños y nos lo hacen saber, bien escondiéndose cuando hay un niño cerca o bien ladrando como un poseso.

Ante ambas reacciones hay que extremar precauciones y solucionar el problema. Los perros pueden llegar a crear un trauma o un miedo hacia los niños por varios motivos. Bien porque tuvo un episodio desagradable con un crío y eso lo traumatizó o bien porque desde pequeño no hemos sociabilizado bien al perro frente a los niños y le da miedo a lo que desconoce.

Antes cualquiera de ambos motivos, hay que reeducar al perro.

Lo que nunca hay que hacer es castigar al perro cuando se esconda o le ladre a un niño. Lo que hay que hacer en ese momento es calmarlo. Tampoco de debe de atar o encerrar a un perro si llega una visita con niño. Estaremos pendiente siempre del perro y su reacción pero nunca podemos quitar de en medio el perro porque nunca solucionaremos el problema

Si salimos a la calle, llevaremos al perro siempre amarrado e intentaremos ir a parques o zonas donde haya niños, nos iremos acercando poco a poco cada día. Se trata que el perro vaya relacionando sonidos y movimientos de los pequeños.

Si el niño llega a casa, interactuaremos con el niño delante del perro, demostremos al perro que jugar con el niño no es malo y no hace nada. El perro siempre controlado en los primeros contactos.

El perro tiene que ir ganando su confianza y su autoestima. No podemos obligarlos, cada perro requiere su tiempo. No podemos ni forzar ni obligar. Cuando el perro esté a gusto y con confianza, se meterá en el juego que tenemos con el pequeño.

Cuando el perro, niño y nosotros estemos juntos, siempre hay que decir al niño que nunca debe de tocar al perro sin que el perro se lo permita. Cuando el perro se sienta con confianza para acercarse, se acercará el perro al niño.

Si en vez de no acercarse, el perro lo que hace es ladrar, la cosa se pone mas complicada porque tras un ladrido puede llegar un ataque. De ahí si que necesitamos tener al perro bien sujeto, siempre amarrado y que nosotros podamos controlar la situación. Cuando haya un crio cerca y el perro se ponga a ladrar hay que parar y hacer que el perro se calme, se siente, lo acariciaremos para que nos sienta, que note que todo va bien y que no pasa nada. Mientras el perro esté con la actitud de ladrar con un niño cerca no hay que dejar bajo ningún concepto que el niño se acerque al perro ni que lo toque. Hasta que no veamos que tras varios paseos por los alrededores del parque, el perro ya no le ladra a los niños, no podremos ir acercándonos un poco mas cada vez.

Cuando seamos capaces de entrar en un parque todo lleno de niños y el perro no ladre, no estaremos seguro que el perro ha cambiado su conducta y no podremos dar el siguiente paso de acercarnos un poco mas.

Si vemos que un niño se va acercando, estaremos pendiente al perro y veremos su reacción. Si vemos que el perro se tensa, debemos decir al niño que no se acerque mas o simplemente irnos nosotros. SI el perro se queda tranquilo o incluso se quiere acercar al niño con intensiones de jugar, entonces dejaremos que haya un contacto, que el niño acaricie al perro de manera suave y tranquila.

Recuerda siempre que un bozal nos puede evitar muchos malos momentos y situaciones incómodas. Cuando el perro esté totalmente sociabilizado con los niños, entonces podrá pasear sin bozal.

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