Los siameses del embajador

Los siameses del embajador

Ya hemos hablado en alguna que otra ocasión del fino y agudo oído que tienen los gatos, capaces de oír lo que nosotros no somos capaces ni de percibir.

Las anécdotas con mascotas, ya sean gatos o perros me encantan. Son historias que no solo me llaman mucho la atención sino que demuestran muchas veces las capacidades de estos animales que siendo visibles en el día a día, quedan en un segundo lugar.

La historia que os quiero contar hoy trata de dos siameses. Dos gatos siameses que tenía en 1961 el embajador Henri Helb, embajador de Holanda en Moscú.

El embajador Henri Helb tenía por costumbre dejar que los dos gatos pasearan a sus anchas por toda la embajada, incluido su propio despacho donde trabajaba.

Los gatos pasaron de la noche a la mañana de dormir plácidamente sobre uno de los sillones del despacho, a el arañar la pared. El embajador, lo primero que pensó es que tras la pared habría algún que otro roedor y que era ello lo que llamaba la atención de los gatos que incansablemente, arañaban la pared.

Pegó su oído a la pared pero no oyó nada así que se puso a acariciar a los gatos con el fin de calmarlos.

Los gatos no dejaron de insistir y seguían arañando la pared.

Lo que estaba claro es que tras esa pared había algo que irritaba a los dos siameses.

Tras intentar calmar a los gatos, de distraerlos, cedió y llamó a unos operarios. Les ordenó que miraran que había detrás de la pared que tanto alteraba a los gatos.

La sorpresa que se llevaron en la embajada fue mayúscula. Tras la pared había escondido un micrófono oculto, según cuentan, colocado por la KGB.

Los gatos tienen un oído muy fino que es capaz de captar la frecuencia de hasta 25.000 Hz. Los humanos solo llegamos a los 20.000 Hz. Gracias a la alteración de los gatos siameses del embajador holandés, se descubrió el primer micrófono. Durante varios días se rastreó la totalidad del edificio de la embajada, localizando un total de 30 micrófonos.

El embajador no los retiró, se dedicó a elaborar un informe haciendo reflejo de la localización exacta de cada micrófono y luego pasó ese informe a todos los miembros del cuerpo diplomático. De esta manera, en vez de enfrentarse al KGB, serían ellos los que controlaban, que querían que oyeran los que estaban al otro lado de los micrófonos y que no, en función de sus propios intereses.

Curiosa historia ¿verdad? Si es cierto que a veces, nuestros gatos están altamente inquietos e intranquilos, y eso no quiere decir que en nuestro hogar haya micrófonos pero lo mismo es algo que ellos escuchan y nosotros no somos capaces de escuchar.

Una vez más queda demostrado los grandes aliados que tenemos en nuestras mascotas.

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