Luna, Artemiso y Pukka

Ya os he hablado de ellos en muchas ocasiones pero ya que os he ido guiando por las gatas que ahora mismo tenemos en casa, no podía dejar pasar la oportunidad de hablar de ellos tres una vez más. Llegaron a casa en el mismo momento y se nos fueron, ya de viejecitos, en el mismo año, uno tras otro.

Luna, Artemiso y Pukka

Luna llegó a casa a la par que Artemiso. Estaban los dos en la vitrina de una tienda de animales y terminaron juntos en casa. No nos podíamos decidir por uno u otro así que los dos para acá. Son dos gatos que han soportado dos mudanzas y algún que otro verano en lugares donde no les sera su lugar habitual pero ellos eran unos todoterrenos y vivieron felices hasta el último día de sus vidas.

Luna era una gata cariñosa, grande de tamaño y muy tranquila. Fue la segunda en irse de los tres y aún la seguimos echando mucho de menos.

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Artemiso era un gato todo elegancia. Elegante en sus movimientos, en sus andares y en su manera de comportarse. Inseparable de Luna. Fue el primero en irse. Se nos fue con la misma elegancia con la que vivió toda su vida. Sin dar ruido y sin previo aviso. Al ser el primero en marcharse, nos marcó bastante porque sinceramente, tenía ya una edad pero no pensábamos que se nos iría tan pronto. A raiz de su marcha, Luna se nos fué más por tristeza que por otra cosa. Lo echó muchísimo de menos.

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Pukka llegó a casa ya cuando tenía algo más de dos años. Mi hermana no la podía tener en su casa porque estaba mucho tiempo sola y la trajo a la mía para que conviviera con mis otros dos gatos. Le costó mucho trabajo adaptarse a tener dos compañeros pero al final terminó por acostumbrarse a convivir pero manteniendo las distancias. Era una gata supercariñosa que siempre requería del contacto humano. Siempre estaba encima de alguno de nosotros y rara vez estaba sola.

Fue la tercera en irse.

Superar el fallecimiento de un gato o de cualquiera de nuestros animales es algo que cuesta trabajo y solo lo entiende aquella persona que ha pasado por el mismo trance. Superar la marcha de tres gatos, en pocos meses, ha sido un poco duro.

Siempre en nuestros pensamientos.

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