Mi gato tiene ansiedad

Nuestros gatos se frotan contra nosotros

La ansiedad y el stress en los gatos es mas frecuente de lo que nos imaginamos. Cualquier alteración de su entorno se la puede provocar, ya sea el nacimiento de un bebé, la llegada de un nuevo cachorro, una mudanza etc.

Pukka, cuando llegó a casa venía con un cuadro muy claro de ansiedad y stress y aunque ya está mucho mejor, ha creado una gran dependencia de nosotros, tal y como os conté en la entrada sobre como se comunicaba Pukka con nosotros.

Las muestras mas claras de ansiedad y / o stress por parte de nuestro gato son alteración del gato, pérdida grande de pelo, agresividad, marcación constante del territorio y / o hacer sus cosas fuera del arenero pero junto al arenero, morder de manera convulsiva bolsas, lanas, prendas etc., o la dermatitis sicogénica, que se la provocan ellos mismo tras un aseo prolongado.

Hay que tener en cuenta que no todos los gatos manifiestan todas estas pautas, algunos si , otros solo presentan algunas de las mencionadas. Hay gatos que incluso pueden manifestar mas conductas que indiquen un cuadro de stress y/o ansiedad.

Ante cualquiera de estos cuadros , hay que acudir a un veterinario, primero para que descarte cualquier otra enfermedad física y en caso de que realmente tenga stress y / o ansiedad, recibir pautas de comportamiento y tratamiento para el gato.

La ansiedad y/o stress en el gato es altamente curable con tratamiento médico y un cambio de comportamiento por nuestra parte.

Pukka mejoró muchísimo tras su llegada a casa. Por el trabajo de mis cuñados, pasaba largas horas sola. Llegar a una casa donde había mas gatos no fue muy bien recibido, ni por Pukka, ni por los otros dos (Artemiso y Luna ) y tuvieron una larga temporada de adaptación, con areneros separados, comederos y bebederos también separados. Los primeros días los teníamos separados incluso de habitaciones pero de vez en cuando los uníamos. Poco a poco se fueron haciendo unos a los otros y se integraron a la perfección.

No obstante, Pukka prefiere la compañía humana a la gatuna, a poder ser la compañía de Irene. Todo tiene su explicación, Irene es la que mas tiempo pasaba en casa de la tía, donde inicialmente vivía Pukka, de ahí que Pukka siempre haya relacionado a Irene como su dueña o como casi su dueña. Es como si Irene fuera el lazo de unión del primero hogar y el segundo hogar.

Poco a poco Pukka fue recuperando su pelo en las muchas calvas que ella misma se había provocado. Poco a poco fue perdiendo esa actitud agresiva y mas que agresiva, de estar a la defensiva y sobre todo, poco a poco, volvió a ser una gata dulce y cariñosa sin problemas de ansiedad.

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