Noa, una nueva más a la familia

Noa, una nueva más a la familia

Suena un poco irónico, que con 5 gatas en casa, dejemos entrar a una más. Yo aún estoy que no me lo creo, no sé como han conseguido convencerme María ( mi mujer ) e Irene ( la niña) Pero aquí estoy, hablando de Noa. En un principio se iba a llamar Panda, por aquello que los colores se les parece a los oso panda pero llegó Adrián ( el mediano ) y dijo que era un nombre feo y que Noa era mejor.

Pues eso, que Noa nació hace un més mas o menos y desde que nació están María e Irene dando la lata porque se enamoraron de la gata. Es hermana de Buffy, hija de la gata de una amiga nuestra que volvió a parir unos cuatos de cachorro. Ni pregunto cuantos porque son capaces de traerse más.

Y a parte de presentaros a Noa, lo que realmente os quiero contar es como introducir un gato a casa, donde hay más gatos, sin que haya problemas. No me refiero a problemas de comportamiento, está claro que los primeros días, los gatos de casa rehuirán y bufarán a la intrusa hasta que la intrusa adhiera el olor de la casa y ya pase a ser de la manada.

Me refiero más a problemas de salud. Nuestros gatos están sanos y no sabemos las sorpresas que puede traer el nuevo inquilino que a simple vista no vemos. Lo primero que tenemos que hacer es llevar al pequeño, en este caso a la pequeña Noa, al veterinario.

Y allí que estas dos, María e Irene, se fueron al veterinario con la pequeña a su revisión profunda y puesta a punto.

 

Noa, una nueva más a la familia

Es tan pequeña que en trasportín se perdía así que optaron por cogerla en brazos, anda que no iba a gusto la guapa.

Tras una revisión completa, el diagnóstico fue que estaba un poco desnutrida. Su madre ha tenido varias camadas seguidas y eso se nota a la hora de amantar a los gatitos nacidos. Por ello no es bueno que las gatas tengan partos tan seguidos, hay que dejar que la madre se restablezca por completo y este no ha sido el caso. Por mucho cuidado que tuvieron, la gata se escapó y volvió de nuevo preñada.

Nada que no solucione unas buenas vitaminas y una buena alimentación. Otra cosa que le vieron fue una pequeña llaga en el paladar que se le curará con las mismas vitaminas.

Moquitos y ojos llorosos indican que está un poco griposa, nada alarmante ni nada que no se cure con un buena antibiótico. Al ser tan pequeña, nos decidimos por la inyección de antibiótico que dura 15 días y que ya os hablé de ellas en las entradas de las operaciones de las tres gatas que esterilizamos recientemente.

Para esos ojitos, un colirio que habrá que poner durante 7 días.

Toca desparasitar. En un gato tan pequeño, no podemos desparacitar con cualquier producto que nos vendan así que hay que desparacitar con un compuesto especial que tienen en el veterinario.  Son 5 dosis, 5 pequeñísimas dosis de un líquido amarillento, casi fluorescente. La primera dosis se la dieron allí, las cuatro siguientes nos la dieron ya preparadas, cada una en su jeringuilla correspondiente. A día de hoy se ha tomado ya las 5 dosis y solo hemos detectado unas cacas más líquidas de lo normal pero nada de bichos extraños.

En una semana volvemos a revición donde comenzarán primero por descartar el virus de la inmunodeficiencia felina así como a poner las primeras vacunas.

Mientras tanto, las gatas deben de estar todo el máximo tiempo posible separadas para que la peque no contagie a los gatos de la casa, ni de la gripe ni de otras enfermedades que aun no hemos descartado.

Una vez comenzado el calendario de vacunaciones, si podremos dejar ya a las gatas relacionarse unas con otras.  Mientras tanto, como con el buen tiempo ya se han abierto las puertas de la casa, unas gatas disfrutan todo el día del jardín mientras que Noa está recluida en casa y por la noche, hora en la que recogemos todas las gatas para que duerman dentro, se recluye en el dormitorio de Irene.

¿Qué os parece Noa? Si al final me va a resultar hasta bonita, jejeje.

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