Perro perdido, dueño encontrado

Perro perdido y dueño encontrado

Hoy la cosa va de historia, de una historia real con final feliz que ocurrió ayer. Ayer por la mañana temprano vimos una perra, un pastor alemán deambulando por la calle. Se le veía muy noble, se acercaba buscando cariño y por el porte, la limpieza, el collar antipulgas, nos indicaba que se había escapado.

Yo la veía de lejos, mientras tomaba un café. La perra estaba intentando entrar una y otra vez en el centro de salud, donde los usuarios que estaban en la puerta no la dejaban.

Por miedo a que terminara atropellada, decidí recoger a la perra hasta encontrar al dueño.

Simplemente la tuve que ir llamando y así llegué a casa donde me encontré con los primero problemas. Nala no le hizo mucha gracia la visita y como que no la dejaba entrar. Amarramos a Nala y entró la otra perra a la que le dimos de comer y de beber.

Estaba claro que allí no podía quedarse porque Nala no aceptaba de buenos modos una intrusa y por miedo a que se pudieran hacer daño, las mantuvimos separadas hasta que le pusimos un collar y una correa.

Nos fuimos hacia la Policía, en un pueblo pequeño, lo bueno que tenemos es que nos conocemos casi todos, cuando la Policía nos vio llegar con la perra ya sabían perfectamente que era la perra que deambulaba por el centro de salud. Allí nos dijeron que no tenía lector de chips así que nos fuimos dirección veterinario.

En la clínica veterinaria del pueblo, ya sabían que íbamos con un perro perdido a que le leyeran el chips, en caso de tenerlo. Si tenía chips, solo el veterinario o la policía puede ponerse en contacto con el dueño, a nosotros no nos podían facilitar los datos por aquello de la ley de protección de datos.

El veterinario desde el momento que vio a la perra tenía muy claro quien era y de quien era pero de todas maneras le pasó el lector de chips y efectivamente estaba en lo cierto.

El mismo veterinario, que conocía al dueño, lo llamó y de inmediato vinieron a por su perra, que de hecho se llama Tuna.

Lo curioso de la historia es que la perra quería entrar en el centro de salud porque su dueño estaba dentro, en consultas, el no sabía que su perra se le había escapado pero ella sabía que su dueño estaba dentro.

Toda una mañana entretenidos con la perra pero con final feliz gracias a que la perra era un animal noble, que se dejó acariciar, poner el collar y nos fue haciendo caso cuando la fuimos llevando de un lado para otro.

Os cuento la historia para dejar clara dos cosas, más o menos las pautas a seguir cuando encontramos un animal perdido y sobre todo la importancia de que los perros tengan chips para poder localizar a los dueños en caso de pérdida. Los datos de los chips se pueden cambiar, lo que significa que si cambiamos de dirección o de teléfono de contacto, es muy importante cambiar esos datos en el chips del perro.

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