Truco del limón para que el perro deje de ladrar

El Pastor Belga Malinois

Un perro que ladre en exceso es algo insoportable. Si el perro es el del vecino ufff, te compadezco porque te tocará hacer entrar en razones a ese vecino y que entienda que debe de tomar cartas en el asunto para que los ladridos del perro no sigan perturbando la paz del resto de los vecinos.

Pero hoy nos vamos a centrar en nuestro perro. Si nuestro perro ladra constantemente, seremos nosotros los que tengamos que educar al perro a que no se debe ni se puede estar todo el día ladrando.

A ver…. Que un perro tiene que ladrar, un perro tiene y debe de ladrar porque es su manera de comunicarse. Ladrarán ante la sospecha do certeza de que alguien extraño anda cerca, le ladrará a cualquier otro animal, ya sea perro o gato. Una cosa son ladridos momentáneos o concretos y otra cosa es que ladre por aburrimiento.

Un perro puede ladrar porque está sólo, para ello debemos de educar a nuestro perro a que pueda permanecer solo el tiempo que nosotros estemos fuera de casa sin necesidad de que se alteren o se aburran. Para ello no hay nada mejor que dejar sus juguetes bien repartidos por la casa o por el jardín para que se entretenga.

Para cuando estamos en casa, lo que hay que hacer es educar al perro para que cuando demos una orden dejen de ladrar.

El truco que os voy a contar es muy sencillo y práctico. Solo necesitamos una botella de spray, no muy grande, para que el perro no se percate mucho de ella. En esta botella pondremos una cucharada de zumo de limón y el resto lo llenamos con agua. Agitamos bien la botella para que se ligue bien el agua con el zumo y ya tendremos listo nuestro truco.

Ahora toca poner el truco en práctica. Cuando estemos en casa, intentaremos estar lo mas cerca del perro que podamos y la botella siempre a la altura de nuestra cintura.

Si el perro comienza a ladrar por un motivo justificado, dejaremos que ladre unos 10 segundos y decimos “quieto” a la par de pulverizar con el agua y limón a la boca del perro. No le gustará, os lo aseguro.

Si el perro comienza a ladrar por un motivo no justificado, pulverizamos de inmediato a la vez que decimos “quieto”

El perro aprenderá rápido, de verdad, el olor y sabor del limón no les gusta nada.

Con esto vamos a conseguir que cuando estemos en casa y el perro comience a ladrar, al escucharnos decir “quieto” habrá aprendido a dejar de ladrar.

Es un truco que no siempre funciona, la verdad sea dicha, a mi Nala los limones les encanta y se los come tal y como se caen del árbol así que como os podéis imaginar, este truco para ella como que no nos sirve. No a todos los perros les viene bien pero si es bueno que nuestro perro asocie una orden con dejar de ladrar, es algo muy útil.

Cuando en la noche un perro se pone a ladrar, todos los perros de las casas de alrededor les sigue, y ya no hay un perro ladrando, hay un concierto de perros ladrando, si en ese momento, a nuestro perro le damos una orden y deja de ladrar, será un perro menos ladrando y a veces, hasta dejan de ladrar los demás perros.

Poner el truco en funcionamiento y contarme, a ver a cuantos os funciona y a cuentos no.

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