Vacunar a tu gato garantiza su salud y la de tu familia

Vacuna a tu gato

Esta mañana, tras la conversación con un amigo, vi claramente cual sería  la siguiente entrada para el blog.

Este amigo mío me comentó que entre un gato y un perro, siempre elegiría al gato porque no hay que llevarlo al veterinario, que con poner la primera vacuna ya no hay que llevarlo mas veces.

No, esa afirmación no es cierta. Un gato tiene un calendario de vacunaciones que cumplir. Hay una vacuna a las 8 semanas, a las 12 semanas, a las 14 semanas, a las 16 semanas, a las 18 semanas, a las 20 semanas, a las 22 semanas y ya luego una vacuna anual.

Recordar también que hay que desparasitar internamente cada 3 o cada 6 meses, dependiendo si el gato sale o no sale a la calle.

Un gato necesitará tantas visitas al veterinario como requiera. No podemos elegir el tener un gato porque nos va a salir mas barato porque no se lleva al veterinario. Eso es un gran error.

Además, recordar siempre que los gatos deben de permanecer bien vacunados y bien desparasitados para que no nos transmitan enfermedades a las personas que convivamos con él.

Un gato enfermo porque no ha sido correctamente vacunado nos pueden transmitir enfermedades como la toxoplasmosis, la enfermedad del arañazo, la rabia, faringitis estreptocócica, parásitos como la tenia, motosos, capilaria y anquilostoma  y otras dolencias por infecciones bacterianas.

Un gato es un animal que depende totalmente de nosotros y si nosotros tomamos la decisión de adoptarlo, recogerlo o comprarlo, estamos contrayendo un compromiso total y la salud del gato entra parte de ese lote.

Un gato bien cuidado no enfermará o casi no enfermará. Un gato mal cuidado,  sin sus vacunas y desparasitaciones, será un gato con un alto porcentaje de contraer enfermedades y cabe la posibilidad de incluso transmitirla a los dueños.

Hay que ser consecuente con nuestros actos y el tener un gato, o dos, o los que queramos tener, siempre debe de ser con el interés en cuidar a ese o esos animales en todos sus aspecto.

Creemos que como un gato no sale de casa como un perro, no necesita de las vacunas porque no va a contraer ninguna enfermedad y ese es un error muy común que nos puede salir muy caro.

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