El Crío

Si la última vez os hablé de María la Solterona, veterinaria y sin marido -quien posteriormente irrumpió en mi domicilio para esterilizar a Grace, pero esa es otra historia-, hoy continuaré presentando a otros componentes de mi rutina de angora. Hace tres años, nuestra amiga y vecina Johanna tuvo a bien traer a este mundo a un individuo rubio y de ojos azules, de nombre David, a quien desde ahora

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