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Etiqueta Pérfida

Más empujones y menos vacaciones

He descubierto que tengo una nueva afición: tirar a Perfidita por la ventana. Cada vez que se asoma al sol, le meto un empujón y se cae mientras pone una cara de velocidad que hace que me parta y me tronche. Antes de que nadie se escandalice, puntualizo que vivimos en una planta baja y que tenemos jardín, por lo que Perfidita siempre amortiza. Un par de veces, mi abuela

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Quien con cobayas duerme apestando se levanta

Lectores y lectoras, al fin ha llegado el momento de hablaros sobre Rhadamés. Rhada es mi cobaya, tiene dos años y hace uno que lo adoptamos. Llegó desde Madrid, víctima de un desahucio. Tristemente, el resto de sus compañeros terminaron en manos de criadores, pero a él lo salvamos y desde esa fecha mora en mi domicilio. Se trata de una mezcla entre rata y conejo con costumbres tan extrañas

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Esterilización femenina, necesaria y muy cansina

El inevitable momento llegó y mi hermanita Perfidita fue esterilizada. Ella no quería, pero eso poco importó porque Mamita abrió el transportín, invitándola a entrar y el jueves 18 la llevó a ver a nuestro vete. Por la tarde volvió, provista de collar isabelino, algo sedada todavía y con una cicatriz de pirata patapalo. No estaba muy contenta, porque entre sus planes estaba el formar una familia con Umpa Lumpa,

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Con ladronas en celo yo me tiro de los pelos

Señores y señoras, lectores y lectoras, aquí va una nueva entrada hablando de mi hermanita. Como algunos sabéis, otros no porque yo no lo he contado en este blog, mi abuela lleva puesto un marcapasos que va a pilas que se cambian cada seis años aproximadamente. Es una mujer mayor de 65 años nada menos -yo no conozco a ningún angora turco de tan avanzada edad- y como tal toma

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Hermana no hay más que una y cuando maúlla la escuchan en la luna

Mamita nunca había tenido una gata. En realidad miento, porque cuando iba a Parvulitos, tuvo una durante aproximadamente un año. Se llamaba Nusi y era negra y tan buena que cuando mi madre entraba en clase, se quedaba esperándola paciente en la ventana de la escuela. Un día, un coche la atropelló. Veinticinco años después de aquello, llegó mi hermana a casa. Pérfida había nacido el 17 de marzo de

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