Mi querido amigo Pati

Esta entrada va dedicada a un amigo que tuve hace muchos años, Pati, un adorable pato que me seguía adonde quiera que fuera.

Ánsar Común 15

Un día estaba yo en casa, tendría unos siete u ocho años y apareció mi padre con una pareja de ánsares preciosos. Tenía dos nuevas mascotas y me sentía muy feliz. Intentaba jugar con ellos pero eran muy ariscos y no me hacían caso así que me limité a darles de comer y de que nunca les faltara agua, más bien eran mis padres los que se ocupaban de ellos.

Al poco tiempo la hembra puso huevos pero parece ser que no quería ser mamá pues abandonó el nido. Mi padre recogió todos los huevos y los puso en una caja, los metió en casa y les puso una bombilla para que tuvieran el calor necesario para eclosionar.

Estaba súper emocionada, en unas semanas nacerían más patitos y yo vería paso a paso su nacimiento. Me encantaba la idea.

Y así fue una noche pudimos comprobar que algunos huevos estaban picados y poco a poco fueron naciendo todos. ¡Qué criaturas más preciosas!, parecían peluches, aun lo recuerdo.

Nos encargamos de que se alimentaran y bebieran agua, pero había uno más débil que los demás y casi se muere. Desde ese momento le tomé un cariño especial y decidí que como era un pato le pondría Pati, cosas de niños.

Sus hermanos lo discriminaban y no le daban calor, así que mi madre lo puso en la sartén con tan mala suerte que le quemó la colita. Ese dia lo quise más.

Poco a poco fue tomando fuerza y creciendo al ritmo de los demás, pero sus desgracias no acabarían ya que un día cuando estaba tomando el sol, una gallina inglesa la tomó con él y le picoteo la cabeza si no llega a ser por un vecino no se que hubiera sido de él. Ese día decidí que nunca me separaría de él, lo metía en mi cuarto a escondidas, paseaba con el por el campo y el me seguía, me hacia caso en todo, supongo que me vería como a su madre.

Si no me veía me llamaba con ese sonido característicos de este tipo de patos y yo acudía a su llamada de inmediato.

Un día desapareció, sin más, y yo me quedé muy triste, pero jamás podré olvidar a mi querido amigo con el que tantos buenos momentos pasé.

¿Y tú? ¿Has tenido una mascota a la que jamás podrás olvidar?

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