Buena gente

 

Hoy os traigo varias noticias aparecidas estos días en distintos medios de comunicación. En ellas buenos ciudadanos  ayudan a varios perros que han vivido una situación de peligro, leyéndolas una aún confía en las personas y en su buen corazón.

Pablo García Varela, se encontraba de guardia en el GES de Guitiriz la noche de Fin de Año.  Un vecino que paseaba junto al río Forxá, les telefoneó pues vio que en medio se movía algo. Era un pastor alemán.  Pablo y su compañera tuvieron que avanzar unos 500 metros por la orilla izquierda del cauce, abriéndose paso con una guadaña para separar la vegetación.  Ya era de noche y solo la luz de los teléfonos móviles les alumbraba.  Hizo un lazo con una cuerda de salvamento, la tiró al río  y en el primer intento la metió alrededor del cuerpo del animal.  El perro pesaba unos  50 kilos pero al estar mojado pesaba más. En unos 15 o 20 minutos logró sacarlo del río. Cuando le socorrió, el perro empezó a lamerle las manos. Este miembro del GES es un amante de los animales. Nadie ha contactado con él como propietario del perro pero él está satisfecho por haberle salvado la vida.

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Un grupo de voluntarios de Cruz Roja,  con la colaboración de un veterinario, que pasaba por el lugar de los hechos atendieron a un perra que fue atropellada por un coche en Valencia. Aunque la trasladaron a una clínica veterinaria murió tras entrar en coma. El atropello se produjo frente a la entidad benéfica, los voluntarios atendieron a la perra siguiendo las instrucciones del veterinario. En las foto se puede ver a éstos poniéndole oxígeno (las imágenes no las he querido poner). Por cierto, la perra se llamaba Laska de raza Petit Base Grifon Pendeant.

La última historia, tiene como protagonista a Arturo Oliveira. Un  joven sin apenas recursos económicos y que  acababa de llegar de desayunar en el comedor de Cáritas cuando se lanzo al agua en una zona inundada por las crecidas de los ríos debido a  la lluvia de estos días para salvar a un perro.
El perro estaba atrapado por la inundación en el tejado de una nave. Arturo  atravesó la zona encharcada en el agua helada ante la atenta mirada de su cuñado. El perro huyó presa del pánico hacia el interior de la nave que se encontraba anegada. Arturo lo siguió, hasta que consiguió rescatarlo. El perro no opuso resistencia pues estaba débil.  Tras rescatarlo, se lo entregó a su propietario.Kisses,

Olalla perro

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