Desahucio de dos perros por “fobia canina” de un vecino

 

Esta historia es un tanto surrealista pero real. La Audiencia Provincial de A Coruña obliga a todos los vecinos de un bloque en Sada a echar de sus casas a sus perros  si quieren seguir viviendo ahí. Las personas residentes en el  cuarto (Pilar y David cuya perra Berta, un cruce de cocker y pastor catalán, falleció de cáncer durante el proceso judicial aunque ellos siguieron adelante) y en el quinto piso  ( Irene y su perra Noah) deben deshacerse de sus perros tras la denuncia del vecino del tercero, con “fobia canina grave“.

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   fotos: laopinioncoruna.es

Hubo una sentencia inicial del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 1 de Betanzos que desestimó la demanda del vecino afectado por considerar que no ejercitaba la acción “en beneficio de la comunidad” sino por “interés personal” al padecer fobia canina. Esta resolución se  ha echado abajo  ya que sí buscó el beneficio de la comunidad porque  reclamó que se cumpliese el Reglamento de Régimen Interno de la comunidad de vecinos.

Concretamente el artículo 16 dice que “se prohíbe la tenencia en los apartamentos o fuera de ellos de perros, gatos o cualesquiera otros animales que puedan causar molestias, suciedades o ser motivo de peligro o riesgo para las personas”. Es verdad que las normas del edificio en el que viven se modificaron (se aprobó en junta prohibir los animales) pero no fue por mayoría; por eso,  hubo un acuerdo tácito para que los que ya tenían animales siguieran viviendo allí. Ahora, el Tribunal Superior confirma su derecho, por lo que a los afectados solo les quedan dos alternativas: presentar recurso de casación en el Tribunal Supremo o acatar la resolución judicial.

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La perra de Irene,  residente en el edificio desde hace 26 años,  convive desde febrero  con otra persona, va de visita y a darle de comer pero no puede tenerla en casa.  En cambio Berta, la perra de Pilar y David  falleció en medio del procedimiento judicial, aunque ellos decidieron seguir adelante y costear el pleito en defensa y honor de su mascota, con la que convivieron catorce años. Según  Irene,  el origen de la denuncia del vecino es porque ella a su vez le denunció a él por “injurias y calumnias” y fue condenado a pagar una multa. Ya que no dejaba en paz a Irene e incluso estuvo en tratamiento por su acoso.

De momento, Irene va a solicitar una nueva reunión de la comunidad de propietarios para intentar derogar el artículo que prohíbe las mascotas y para ello ha creado una petición en change.org (pincha aquí para firmar). De hecho, aunque solo se denunció a estas dos vecinas, en el edificio viven muchos más animales que vienen cuando sus dueños están de veraneo: un pastor alemán y un caniche entre otros, además de varios gatos.

Kisses,
Olalla
perro
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