Expulsado del metro

La semana pasada,   Pablo accedió al metro de Madrid como siempre acompañado por su perro llamado Ratón  al que lleva siempre en una bolsa (de raza Pinscher de  3 kilos y medio). Lleva haciéndolo cinco años y nunca le han dicho nada. En cambio, aquella noche el conductor del convoy le exigió que abandonara las instalaciones porque “no podía viajar con perro”. Pablo le contestó: “ no voy a marcharme”. Según Pablo, Ratón no es un animal peligroso y viajaba de forma reglamentaria, pese al “criterio arbitrario” del maquinista. Además, aparecieron dos vigilantes de seguridad que le conminaron a marcharse ya que el maquinista se negaba a arrancar. Después, de una pequeña discusión, el  tren inició su recorrido. Pablo,  tras tres paradas tenía que hacer transbordo, pero al llegar a la parada un vigilante (había dos esperándole) le tomó del brazo para evitar que hiciera el correspondiente cambio de tren.

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No solo eso sino que también le amenazan verbalmente. Pablo pide ayuda pero no aparece nadie. Intenta subirse al tren, pero los vigilantes le agarran y le tiran al suelo. Tras unos minutos, en el suelo llega otro empleado del metro y la policía. Ésta le recomendó obedecer a los vigilantes y abandonar las instalaciones. Después de  tomar el número de placa de los agentes que le habían agredido y de dar sus datos a una empleada del suburbano , Pablo  regresó a casa en taxi.

Ya ha  puesto la correspondiente denuncia en el metro y en la policía. Una empleada del suburbano ya le ha llamado para interesarse por su estado y disculparse. Le ha anunciado que han localizado las imágenes del incidente y que estudiarán el caso. Por otra parte,  los vigilantes han sido apartados.

Aún los perros no pueden viajar en el metro, la normativa será modificada en verano. De momento, solo pueden acceder animales pequeños domésticos y tenían que ir en trasportines o bolsas. Los  perros de asistencia, es decir, los perros guías acompañantes de personas invidentes  y los perros de asistencia personal podían entrar llevando  un chaleco o distintivo a la vista de su condición de asistente especial.

Esperemos que a partir de este verano cuando los perros puedan viajar en el metro, no se den más situaciones como ésta.

Kisses,

Olalla perro

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