Lleva la ilusión a una residencia

Los que convivimos con un animal desde hace muchos años, sabemos que nos dan su cariño, su amor, su compañía… No nos llama la atención cuando se aceran a una persona y les buscan su mano para que les acaricie o consuelan a un niño que llora. La directora del centro que gestiona la organización Edad Dorada, de Mensajeros de la Paz, Ana de  la Calle pensó que un animal podía “estimular a las personas que llegan a un grado de alzhéimer tan profundo que las terapias habituales apenas les alcanzan“. Esto se debió a que cuando un familiar de la residencia sacó a su madre con  alzhéimer a dar una vuelta por las inmediaciones de la residencia, la señora que solo sólo balbuceaba, al acercarse un perro de raza mastín dijo: “perrito lindo, perrito bonito”.

img_comportamiento_del_perro_anciano_por_que_deberias_adoptar_a_uno_7783_paso_0_600                                                    foto: www.google.es

La directora decidió cambiar la vida de la perra que vivía en un albergue para perros abandonados. La perrita se llamaba  Mediodía pero el nombre era  demasiado largo y le pusieron Día, porque según los trabajadores para los mayores un día más, es como un año en la vida de un joven. Gracias a Día, la vida les han cambiado a los usuarios y trabajadores de la residencia. La mascota no sólo mejora emocionalmente a los ancianos, sino también al personal, cuyo trabajo tiene una importante carga psicológica.

 Los trabajadores han comentado que no hay dinero para pagar la cara de alegría que tenían las personas con demencia y alzhéimer el día que llegó la perra. Ésta en cuanto se acerca, las personas que están chillando dejan de hacerlo. Además, las personas que sufren esta enfermedad  están todo el rato pegando a los trabajadores, sin embargo,  tratan a la perra con un cariño increíble.

Kisses,
Olalla perro

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