Noa vuelve a casa

 

Muchos leísteis hace un poco más de dos semanas la historia del desahucio de Noa, una perrita que la Audiencia Provincial de A Coruña obligó a  su propietaria a deshacerse  de ella si quería seguir viviendo en su casa tras la denuncia de un  vecino con “fobia canina grave”. Hubo una sentencia inicial del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 1 de Betanzos que desestimó la demanda del vecino afectado por considerar que no ejercitaba la acción “en beneficio de la comunidad” sino por “interés personal” al padecer fobia canina. Esta resolución se echó abajo  ya que sí buscó el beneficio de la comunidad porque  reclamó que se cumpliese el Reglamento de Régimen Interno de la comunidad de vecinos. Es verdad que las normas del edificio en el que viven se modificaron (se aprobó en junta prohibir los animales)  pero no fue por mayoría; por eso,  hubo un acuerdo tácito para que los que ya tenían animales siguieran viviendo allí.

Noa, la perra de Irene (residente en el edificio desde hace 26 años), ha estado viviendo en casa de unos señores desde febrero. Según Irene, el origen de la denuncia del vecino es porque ella a su vez le denunció a él por “injurias y calumnias” y fue condenado a pagar una multa ya que no dejaba en paz a Irene e incluso estuvo en tratamiento por su acoso.

La-perrita-Noa-e-Irene-Venturafoto: ww.lavozdegalicia.es

Unas de las medidas que  Irene tomó, fue solicitar una nueva reunión de la comunidad de propietarios para intentar derogar el artículo que prohíbe las mascotas y para ello creó una petición en change.org que muchos firmamos. Pues bien, se convocó una nueva reunión de la comunidad  de vecinos y se derogó  por nueve votos contra cinco el artículo 16:  “se prohíbe la tenencia en los apartamentos o fuera de ellos de perros, gatos o cualesquiera otros animales que puedan causar molestias, suciedades o ser motivo de peligro o riesgo para las personas”.

Irene escribió una carta dando las gracias a todas aquella personas que le ha apoyado en estos años y últimos meses; por otra parte, teme que este vecino tome represalias por lo que colocará cámaras en casa y, además, su perrita se quedará con los señores que la han cuidado desde que salió la sentencia mientras ella esté trabajando. Por último, Irene se lamenta de que mucha gente no comprenda que ha merecido pasar  por todo esto “por un perro” ya que para ella lo triste es que la gente no sepa lo que es amar a un animal.   Acaba su carta con estas palabras: ” A NOA, MI COMPAÑERA DEL ALMA, PORQUE SIN EL AMOR QUE ELLA ME HA DADO YO NO SERÍA LA PERSONA QUE SOY”.

¡Feliz Semana Santa!

Kisses,

Olalla

perro

*El blog será actualizado el día 8 de abril.

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