Sus compañeros de trabajo le regalan su nuevo perro de asistencia

Cody Joss a la edad de 18 años tuvo que aprender a vivir pero de otra manera. La noche que celebraba su graduación del instituto quedó paralítico tras un accidente, mientras caminaba de regreso a su hotel despues de la fiesta que celebro con sus compañeros en Cancun, un grupo de chicos comenzó a gritarle y a perseguirle. Cuando los chicos se acercaron, Joss se lanzó sobre una pared pero su pie fue atrapado y aterrizó con su cabeza y se rompió el cuello.

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Desde aquel momento Cody tiene que desplazarse en una silla de ruedas, durante los últimos 10 años ha contado con un gran ayudante, su perro de asistencia Wrigley. Le acompañaba a la oficina en Bridgestone y todos los compañeros adoraban al perro y le daban chuches. Tras una repentina y veloz enfermedad, Wrigley murió y Cody se quedó devastado, sin su mejor amigo, su compañero y su apoyo en el día a día. Empezó a buscar un nuevo perro de asistencia pero no tenía los fondos necesarios para costearse uno así que su hermana, sus compañero de trabajo, y su empresa crearon una campaña de crowdfunding y consiguieron los 18.000 dólares necesarios para encontrarle a Cody un nuevo perro. Los compañeros le convocaron a una reunión para entregarle a su nuevo perro de asistencia llamado Mack.

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Además, la historia de este perro es diferente a otros perros entrenados para este fin pues Mack ha sido educado por un preso de la cárcel de Tennessee. Robert, es un recluso de 33 años que  está cumpliendo dos sentencias de cadena perpetua en la cárcel estatal de Turney Center. Este preso que siempre había tenido perros cuando era niño, se enteró de un programa de entrenamiento de perros de servicio en otra prisión y pidió el traslado. Robert enseguida conectó con el perro por la mayoría de las mismas razones que cualquier dueño de perro: lealtad, afecto, conexión. Los perros se quedan en las celdas de sus entrenadores durante la semana, y los fines de semana los dejan con las familias de acogida cercanas para que los perros puedan acostumbrarse a quedarse en casa y en la cárcel. El entrenamiento  dura aproximadamente 18 meses, enseñan a los perros a tirar los inodoros, sacan las bebidas del refrigerador, dan abrazos, encienden las luces, recogen cosas que dejan los dueños… En total, cada perro aprende unos 200 comandos, con señales verbales y señales de manos para que los perros puedan servir también a las personas sordas. Tras estos meses de entrenamiento, Mack se graduó. Por fin, Cody conoció a su nuevo perro de asistencia Mack.

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fotos: www.facebook.com/CrazeQuad

Cody mandó un mensaje de agradecimiento a todo el mundo que le ayudó a tener un nuevo perro de asistencia, aún existe gente con un gran corazón.

Kisses,

Olalla

perro

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