Ellos también envejecen

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Desde siempre Pappo fue parte de nuestros viajes, de vacaciones, de aventura, de encuentros, y siempre en nuestro jeep 56. Hemos ido a la playa, también llegamos hasta El Bolsón, sur Argentino, y a encuentros de jeep con amigos. Siempre juntos durante sus 11 años.

Para Semana Santa de este 2016, fuimos a Olavarría, al 3er Encuentro Nacional de Jeep. Nosotros vamos a todos lados en nuestro jeep ika 56, a 70 km por hora, pero lo que más disfrutamos es la emoción y alegría de Pappo al escuchar el motor, él es feliz, y a cada lugar que llegamos es recibido como uno de nosotros el es Pappo. el perro jeepero.Pero este año los años le pasaron factura. El sábado, luego de haber estado 3 días jeepeando jugando y paseando, tuvo por primera vez un ataque de pánico. Esto lo supe porque terminamos en el veterinario.

Eran las 11 am y estábamos viendo los 3 la competencia, y de repente Pappo se asustó y quiso huir justo hacia a pista del circuito. Por suerte yo había hecho un lazo en mi cadera con su correa y pude evitar que saliera corriendo. Mi marido y yo intentamos calmarlo pero no pudimos, tenía las orejas hacia atrás y la cola entre las patas, temblaba como nunca antes lo había visto, y no le importaba lo que le dijeras, quería huir.

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MENOS MAL QUE LO TENIA CON LA CORREA SINO NO SÉ QUE HUBIERA PASADO. NO QUIERO NI PENSAR EN ESO.

Le dige a mi marido que lo sostuviera y me desenganché la correa y para alzarlo. Empezó a retorcerse, no quería saber nada, entonces se lo di a Damian (mi marido) y corrimos a abrir el jeep, para resguardarlo en un lugar que él conozciese. Pappo no respondía, tuvimos que cerrar todo y me quedé con él hasta que se calmó. No paraba de temblar, tenía los ojos saltones y yo tenía mucho miedo a que aquello desembocara en un ataque de epilepsia (porque él sufre de eso desde los 5 años).

Cuando parecía que se estaba calmando, empezó a jadear de golpe y de nuevo se espantó. Llamamos a uno de los chicos de Olavarría, Franco, y nos dijo dónde podíamos llevarlo. Al salir el jeep no arrancaba (suele pasar en estos vehículos viejos), pero Franco se ofreció a llevarnos en su camioneta. No se imaginan mi angustia, para mí tardamos horas en llegar al veterinario.

Cuando le contamos lo sucedido al Dr.Romero, nos dijo que Pappo tuvo un “Ataque de pánico”. Lo revisó y le dio un sedante. Lo dejamos en el hotel durmiendo, tranquilo, lejos de todo lo que le recordara ese lugar. Al día siguiente era el Pappo de siempre. Pero entendimos que con su once añitos ya no estaba para estos trotes, sí para relajarse y disfrutar del mar, la playa, la paz y la tranquilidad.

Uno quiere que vivan para siempre que no envejezcan, pero como siempre digo ellos son angelitos de 4 patas que vienen a cumplir una función……

Pero, por suerte no terminó así nuestro viaje. Por razones mecánicas tuvimos que quedarnos unos días más, y paramos en la casa de Franco, que tiene a Clarita, una perrita hermosa rescatada del maltrato. Por primera vez Pappo socializó con otro can, el amor como siempre todo lo puede, pero esta es otra historia. Les dejo una foto para que vean el amor más puro.

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Clari y Pappo

 

BUENO AMIGOS AMEN A SUS MASCOTAS COMPARTAN TODO CON ELLOS, SON NUESTRA FAMILIA.

Espero que les guste, y….

A MOVER LAS COLAS

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