Feliz día internacional del gato

vera y mía

Sí, como todo en esta vida, nuestros amigos los felinos también tiene su día: el 17 de febrero. Una fecha que aprovecharemos para resaltar las cualidades del gato como animal de compañía a pesar de los estereotipos que se hayan creado, fruto de supersticiones y malas experiencias con estos animales.

Como ya os comenté en otro post, el gato es un compañero fiel y así nos lo demuestra cuando roza su cabeza contra nuestro cuerpo, yergue la cola, serpentea entre nuestras piernas o nos deleita con su ronroneo. Es un amor incondicional. Eso no quiere decir que esté todo el día demandado nuestra presencia ni nuestras caricias, pues ellos son los que marcan los ritmos de la relación. Muchas personas no entienden este comportamiento y les califican de ariscos cuando en realidad, lo único que reclaman es un poco de intimidad, pues que se conocen casos de gatos que han permanecido durante días velando el cuerpo de su dueño.

En mi casa vivimos con dos gatas persas y, a pesar de que son de la misma raza, tienen caracteres muy diferentes. Vera, a la que ya conocéis, es más reservada y asustadiza y le gusta poco el contacto con gente que no conoce. Por su parte, Mía, la más pequeña y sobre la que ya os contaré su historia, es mucho más cariñosa no sólo con los diferentes miembros de la casa sino también con los extraños. Es como un perrito faldero. Como veis, al igual que las personas, los animales tiene su propia personalidad y es un equívoco generalizar comportamientos y actitudes.

Estigmatizar a los gatos como se ha hecho durante siglos por su relación, nunca comprobada, con lo esotérico no ha hecho más que ensuciar la imagen de un animal que es tan lindo por fuera como por dentro. Lo complicado es despojarse de los estereotipos que hemos ido mamando de la sociedad y  dejarles de compararles con los perros, porque su actitud hacia nosotros y la relación que podemos llegar a establecer con ellos muchas veces supera el terreno físico y se sitúa en lo espiritual. Mis gatas saben cómo calmarme cuando estoy nerviosa. Se sientan a mi lado silenciosamente, apoyan su cabeza contra la mía y empiezan a emitir un relajante ronroneo que  permite evadirme de la tensión del presente. Minutos después, notó como mil pulso se desacelera y siento un bienestar que pocos animales como lo gatos saben proporcionar.

 

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.


*