Como aprendemos de los demás sin servilismo

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Los gatos somos animales que por naturaleza estamos hechos de fiereza (ruuuuurrrrr) pero raramente y con mucha dignidad aceptamos las enseñanzas o imposiciones que nuestros papás nos infunden.

Es asó cómo nuestros gatitos en casa, aceptan aprender algún ejercicio, como por ejemplo: abrir una puerta, jugar con un objeto que les sea especial (pelotas, móviles, peluches, etc) pero todo por un fin, obtener una golosina, una comida favorita o una recompensa especial. La mejor edad que podemos conseguir para amaestrar a nuestros minimos es la de cuatro (4) o cinco (5) meses. Pero ¿cómo hacemos cuando decidimos adoptar a un minimo grande que ya ha pasado esta etapa de mayor aprendizaje?

Muchos gatos adultos se negarán a obedecer solamente porque encuentran que estas diversiones no tienen sentido. A veces accederá por cariño a los deseos de su amo, mas no demostrará ser servil. Es ahí cuando debemos poner en pie nuestra inteligencia como humanos para ayudar a que tu minimo logre adaptarse a lo que tú deseas exigirle. Sin gritos, sin golpes, sin maltrato alguno, sin castigarlo.

El mayor aporte que puedes brindarle es conversar con él bajo un tono cálido, amable, sin gritos ni pretenciones, dándole espacio y sin atosigarlo. Estudiar el porqué de un gruñido (que para tí como papá no será aceptado con amabilidad) pero todo tiene una respuesta a ese estímulo -no sobrepases mi tranquilidad-.

Por ejemplo: de nosotros cinco, mi papá Pascual y mi hermana Selva, de lunes a viernes estan condicionados a que nosotras (sus mamás) nos levantamos muy temprano para ir a nuestros trabajos. En ese tiempo sabemos que nos darán nuestro rico tazón de desayuno (carnita, ñami-ñami), pero sábados y domingos no entendemos por qué, cuando llega la misma hora, nuestras mamas están descansando. Entonces comenzamos sutilmente un llamado de atención como: maullar justo en la puerta del cuarto, hacer el gesto de aruñar las puertas del closet o simplemente subir a la cama y comenzar a caminarnos por encima.

Aquí demostramos fácilmente que aprendemos de nuestra cotidianidad en casa y si algo cambia buscamos cómo obtenerlo al costo que sea sin ser serviles.

Recuerda siempre: los animales no somos souvenires, somos parte de la familia; aprendamos en conjunto y veréis que todo será felicidad.

Morocotta.-

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