Bases del trato animal

Los que vivimos en las grandes ciudades quizá estemos más limitados a los contactos con la fauna, y si no se posee una mascota propia, se frecuenta la de los vecinos o se vive próximo a un zoo las posibilidades de hallar algún animal podrían ser nulas.

La vida moderna exige que los ejemplares que vivan en las ciudades solo sean animales domesticables y que no puedan afectar a la salud humana ni al medio ambiente; existen, sin embargo, algunos estados en países como por ejemplo EEUU que permiten tener de leones, lémures y canguros, pero a grandes rasgos podemos decir que como animales exóticos algunos poseen peces, reptiles, moluscos, aves, roedores y mamíferos de granja, aunque por lo general en una zona semi urbana o rural.

La frecuencia de contacto con el animal acentúa el vinculo y permite que entremos en el campo psíquico donde la energía se manifiesta; también el contacto podría ser esporádico, “casual” o solo darse en el ámbito de los sueños como lo denominamos anteriormente el “astral”. Al mencionar “casual” no puedo evitar sostener que LA CASUALIDAD NO EXISTE, todo lo que ocurre es producto de la ley de acción-reacción, y aunque desconozcamos las causas, éstas SÍ EXISTEN y algunos las denominan los hilos del destino.

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La interacción en sí no es un tema menor… La tradición nos dice que alimentar a los animales trae fortuna. El Talmud expone que “Un hombre no puede sentarse a comer si antes no ha alimentado a sus propios animales “. En el libro de los Proverbios 12:10 podemos leer “Un hombre recto tiene en cuenta la vida de su animal”, y no producirles sufrimiento innecesario, entre otros, al separar la cría de la madre. Fue escrito por el mismo Maimonides: “El dolor de los animales bajo tales circunstancias es enorme. Así no hay diferencia en este caso entre el dolor de los humanos y de otros seres vivos, ya que el amor y la ternura de una madre por su cría no es producida por la razón sino por el sentimiento, y esta facultad existe no solamente en los humanos sino en muchos seres vivos” (Guía de los Perplejos 3:48).

En la Biblia los que cuidan de los animales son héroes, mientras que los que cazan animales son malvados: Yaakov, Moisés y el Rey David eran pastores que cuidaban de los animales (Gén. 30). Las sagradas escrituras establecen específicamente que Moisés fue elegido para su misión de liberar al Pueblo Judío de la esclavitud en Egipto debido a su habilidad en el cuidado de los animales. Dios le dijo a Moisés: “Puesto que tú eres misericordioso con el rebaño de un hombre, serás el pastor de mi rebaño, Israel”. Del mismo modo nos relatan que Rebecca fue elegida como esposa de Isaac por su bondad con los animales: Cuando el siervo de Abraham le pidió agua, ella se ofreció a darle de beber a sus camellos también, y así demostró ser una esposa digna (Gen. 24). Por otra parte, los dos cazadores en la Biblia, Nimrod y Esaú, son descriptos como malvados. El Talmud cuenta la historia de un gran rabino, Judá Ha-Nasi, que fue castigado con años de cálculos renales y otras enfermedades dolorosas porque fué insensible al terror de un ternero que llevaban al sacrificio y solo se curó años más tarde, cuando demostró bondad con los animales. (Talmud Baba Metzia 85 bis).

EXPRESAMENTE esta escrito que a la humanidad se le dio dominio sobre los animales (Gén. 1:26), lo que nos da el derecho a utilizar animales para satisfacer necesidades legítimas como alimento y vestido, sin embargo, el dominio no nos da derecho a causar dolor y destrucción indiscriminada.

Se entiende que fue necesario trazar estos parámetros para sentar las bases de como debe comportarse el ser humano de bien con los animales y como se ha recompensado a los que así lo han hecho. Aunque pueda sonar anticuado o demasiado formal, es necesario establecer una base para poder analizar el presente y proyectar el futuro. En el proximo envío comentaremos experiencias actualizadas a nuestros días que nos permiten descubrir que el futuro se lee en el pasado y que los significados y las tradiciones se mantienen renovadas pero inquebrantables. ¡Nos vemos!

Solange Dor.

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