Mis mascotas

septiembre, 2013

09sep 13

El monotema

fernymini

Mi madre me tiene todo el día en la boca.

Me compone canciones.

Me ha creado un Facebook.

Un Club de Fans.

Desayuna todos los días en una taza con mi foto.

Cuando coges su móvil o su carpeta de imágenes en mi PC, lo único que encuentras son unas cuantas fotos románticas suyas con mi padre y miles de mi persona/angora.

Celebra mi cumpleaños, me compra una tarta con mi nombre, el día del suyo sopla las velas conmigo en brazos.

Creo que soy su primer pensamiento cuando se levanta y el último cuando se acuesta.

Yo no sé si todas las madres de angoras turcos y de gatos en general actúan así, pero lo de la mía es un punto medio entre obsesión y locura.

El otro día salió con mi padre y se dieron la vuelta para volver a verme. Ahí fue cuando cayeron en la cuenta de la pedazo de marca de pintalabios que me había dejado previamente en una de mis blancas mejillas.

Si está en la calle y me ve en la ventana, me llama a voces como si llevara sin verme siglos.

Me peina unas cinco veces al día mientras tararea una de sus composiciones hacia mi persona/angora, comentando a la par el hijo tan guapo que tiene y lo que me quiere.

Lo cierto es que me merezco esto y más, pero estoy levantando unas envidias entre todos los gatos y humanos que conozco la mar de increíbles.

Ahora Irene, la madre de Umpa Lumpa, también asegura que su progenitora y abuela de dicho minino se dirige a él con el mismo nombre. Hay que ver con el gato del Parlamento Andaluz, siempre está esperando a que yo haga algo para ir él detrás y copiarme. ¡Qué original! ¿También se va a comprar una hamaca de leopardo? Por cierto, hace unos días me ha emulado hasta en cumplir tres años y cuando le llegue su regalo… cuando le llegue su regalo… ¡a lo mejor supera al que le hice las últimas Navidades!

Chocada de patas.

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